Báilame el agua...
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar.
Sin aliento.
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lunes, 25 de marzo de 2013
domingo, 11 de noviembre de 2012
VIOLENCE MAKES VIOLENCE.
![]() |
| El mundo no puede estar lleno de gente como yo. |
"Sí, sí sí, eso era. La juventud tiene que pasar, ah sí.
Pero en cierto modo ser joven es como ser un animal.
No, no es en tanto ser un animal sino uno de esos muñecos malencos que venden en las calles, pequeños chelovecos de hojalata con un resorte dentro y una llave para darles cuerda. Grr grr grr y ellos itean como si caminaran, oh hermanos míos. Pero itean en línea recta y tropiezan contra las bolsas, bang bang, y no pueden evitar hacer lo que hacen.
Ser joven es como una de esas malencas máquinas..."
La Naranja Mecánica.
Anthony Burgess.
"Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien".
jueves, 26 de enero de 2012
Pensando en la Muerte.
Tori Amos, prólogo a "Muerte: El Alto Coste de la Vida"
Es curioso pero cuando tengo un buen día no pienso tanto en ella.
La verdad es que nada en absoluto. Cuando me brilla la voz y tengo la tripa llena no se me ocurre decir ni pío. Cuando tengo un mal día hablo con la Muerte constantemente. No del suicidio porque, sinceramente, no es lo bastante dramático. A la mayoría nos gustan los escenarios, y suicidarse es la actuación definitiva; y siendo adicta al escenario, el suicidio estaba descartado desde el principio. Además, la gente se fija y se pone a mirar a ver qué te sobra y no puedes cruzar las piernas para mostrar ese ángulo tan seductor del muslo y es muy deprimente.
Así que hablamos.
Dice cosas que parecen no ocurrírsele a nadie, como vamos a tomarnos un perrito caliente, y entonces parece que nada sea imposible.
Una vez me dijo que en cada uno de nosotros hay parte de ella, aunque Neil cree que soy más Delirio que Tori, y Muerte me enseñó a aceptarlo, o sea, a llevar mis teclas con orgullo. Y una vez aceptado eso, me doy cuenta de que Muerte está dentro de mí, en alguna parte. Era la clase de chica que todas querían ser, desde mi punto de vista porque sabe "aceptar las cosas". Siempre me recuerda que "las cosas" cambian, pero que no se puede dar ningún cambio hasta que hayas aceptado "las cosas".
Igual que ayer, todo el equipo de grabación estaba medio estropeado. Casi perdemos una obra maestra, y los músicos se van mañana y no podemos seguir haciendo música hasta que se solucione todo esto. Estamos en medio de la nada en el desierto, y lo que quiere mi ser es meterse debajo de un cactus y hacer como el avestruz. En vez de esto, me teñí el pelo; ella me visitó y empecé a aceptar el lío en el que estaba metida. Lío al revés es oíl y armada con aquella información me sentí mucho mejor. Durante las últimas horas me he permitido sentirme derrotada, y como ella dijo, si te permites sentirte como te sientes de verdad, tal vez deje de darte miedo ese sentimiento.
Cuando estás de rodillas estás más cerca del suelo.
Las cosas parecen estar más cerca en cierto modo.
Si lo único que se me ocurre es decir esto no va conmigo, esto no va conmigo, entonces no habría una cuerda delante de mí ni un cocodrilo detrás, ni una chica sentada en el alféizar comiéndose un perrito, y si me lo creo, entonces morir sería la única respuesta porque no vendría Muerte a decirme que todo va sobre ruedas y, al fin y al cabo, ella tiene un hermano que cree en la esperanza.
lunes, 3 de octubre de 2011
La conjura de los necios.
" Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer.
Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia.
Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza. "
John Kennedy Toole
Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia.
Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza. "
John Kennedy Toole
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martes, 5 de julio de 2011
Algo bonito que encontré por ahí.
Digamos que todo ser viviente busca su nombre en internet.
Muchos de vosotros que me cotilleáis amorosamente el blog, sabréis que mi seudónimo artístico es Karmazul. Pues rebuscando en internet descubrí que un autor, Bernardo Reyes, había escrito un poemario titulado "Karmazul, para duendes y sirenas". Me resultó algo curioso y familiar.
¿Duendes? a mí me llaman así.
¿Sirenas? Soy una chica pez.
Y rebuscando más conseguí dar con el poema titulado así, como la menda, y me pareció tan bonito que he decidido colgarlo por aquí.
Un miau a todos :)
KARMAZUL.
V
Sueño con los peces
Que me pueblan.
Los pequeños peces ciegos
Nadando en su pecera de misterio.
Los peces invisibles
De sueños
Que sueñan
Que sueño.
X
Necesito que alguien me explique
Cómo respira un negro
Y cómo un comunista.
Cómo lo hace un militar
Y cómo un sacerdote.
Cómo un niño
Y cómo un viejo.
Necesito que alguien me diga
Si en alguna medianoche de la tierra
Los hombres por fin dormidos
No dejan acaso
Sus alegrías y fusiles
Al lado de su lecho
Y se aman.
XII
Podríamos ser autistas
Sumidos en la evidencia
De un mar de dudas.
[...]
1
Los ojos vívaros de la noche
Plagian silencios
Se entumen
Las aviesas alas de un recuerdo
Las llamas de la hoguera
Hacen nacer
De nuestros rostros
Otros rostros únicos
Semejantes en todo a lo olvidado
Mirábamos el mar
Desde el árbol
Que soñamos plantar
Todo era turbio
Como un borracho
Que bajo la lluvia se derrumba.
2
Sobre la verde lengua de la pradera
Un zorzal
Quiebra el hielo de sus alas
Y saluda al sol.
La lluvia de Boroa
Cae sobre el musgo.
3
Una mofa
Como un ave negra
Mira mis templos
Tristes cadáveres
Flotan en el sueño de unas aguas.
Los gestos de la muerte
Son graznidos
De aves prehistóricas.
Bernardo Reyes
jueves, 9 de junio de 2011
Lord of the flies
"Su mente estaba llena de recuerdos [...] de haber vencido a un ser vivo, de haberle impuesto su voluntad, de haberle arrancado la vida, con la satisfacción de quien sacia una larga sed."
"Simon, como una pequeña imagen bronceada, oculto por las hojas, permaneció donde estaba. Incluso al cerrar los ojos se le aparecía la cabeza del jabalí como una reimpresión en su retina. Aquellos ojos entreabiertos estaban ensombrecidos por el infinito escepticismo del mundo de los adultos. Le aseguraban a Simon que todas las cosas acababan mal.
-Ya lo sé.
Simon se dio cuenta de que había hablado en voz alta. Abrió los ojos rápidamente a la extraña luz del día y volvió a ver la cabeza con su mueca de regocijo, ignorante de las moscas, del montón de tripas, e incluso de su propia situación indigna, clavada en un palo.
Se mojó los labios secos y miró hacia otro lado.
Un regalo, una ofrenda para la fiera. ¿No vendría la fiera a recogerla?
La cabeza, pensó él, parecía estar de acuerdo. Sal corriendo, le dijo la cabeza en silencio, vuelve con los demás. Todo fue una broma... ¿por qué te vas a preocupar? Te equivocaste; no es más que eso. Un ligero dolor de cabeza, quizá te sentó mal algo que comiste. Vuélvete, hijo, decía en silencio la cabeza.
Simon alzó los ojos, sintiendo el peso de su melena empapada, y contempló el cielo.
Por una vez estaba cubierto de nubes, enormes torreones de tonos grises, marfileños y cobrizos que parecían brotar de la propia isla. Pesaban sobre la tierra, destilando, minuto tras minuto, aquel opresivo y angustioso calor. Hasta las mariposas abandonaron el espacio abierto donde se hallaba esa cosa sucia que esbozaba una mueca y goteaba.
Simon bajó la cabeza, con los ojos muy cerrados y cubiertos, luego, con una mano.
No había sombra bajo los árboles; sólo una quietud de nácar que lo cubría todo y transformaba las cosas reales en ilusorias e indefinidas. El montón de tripas era un borbollón de moscas que zumbaban como una sierra. Al cabo de un rato, las moscas encontraron a Simon.
Atiborradas, se posaron junto a los arroyuelos de sudor de su rostro y bebieron. Le hacían cosquillas en la nariz y jugaban a dar saltos sobre sus muslos.
Eran de color negro y verde iridiscente, e infinitas.
Frente a Simon, el Señor de las Moscas pendía de la estaca y sonreía en una mueca."
El señor de las moscas. (8.Ofrenda a las tinieblas)
William Golding.
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| Escena original de la película. 1963. |
"Simon, como una pequeña imagen bronceada, oculto por las hojas, permaneció donde estaba. Incluso al cerrar los ojos se le aparecía la cabeza del jabalí como una reimpresión en su retina. Aquellos ojos entreabiertos estaban ensombrecidos por el infinito escepticismo del mundo de los adultos. Le aseguraban a Simon que todas las cosas acababan mal.
La cabeza, pensó él, parecía estar de acuerdo. Sal corriendo, le dijo la cabeza en silencio, vuelve con los demás. Todo fue una broma... ¿por qué te vas a preocupar? Te equivocaste; no es más que eso. Un ligero dolor de cabeza, quizá te sentó mal algo que comiste. Vuélvete, hijo, decía en silencio la cabeza.
Por una vez estaba cubierto de nubes, enormes torreones de tonos grises, marfileños y cobrizos que parecían brotar de la propia isla. Pesaban sobre la tierra, destilando, minuto tras minuto, aquel opresivo y angustioso calor. Hasta las mariposas abandonaron el espacio abierto donde se hallaba esa cosa sucia que esbozaba una mueca y goteaba.
Simon bajó la cabeza, con los ojos muy cerrados y cubiertos, luego, con una mano.
No había sombra bajo los árboles; sólo una quietud de nácar que lo cubría todo y transformaba las cosas reales en ilusorias e indefinidas. El montón de tripas era un borbollón de moscas que zumbaban como una sierra. Al cabo de un rato, las moscas encontraron a Simon.
Atiborradas, se posaron junto a los arroyuelos de sudor de su rostro y bebieron. Le hacían cosquillas en la nariz y jugaban a dar saltos sobre sus muslos.
Eran de color negro y verde iridiscente, e infinitas.
Frente a Simon, el Señor de las Moscas pendía de la estaca y sonreía en una mueca."
El señor de las moscas. (8.Ofrenda a las tinieblas)
William Golding.
martes, 7 de junio de 2011
Graógraman, la Muerte Multicolor.
Oyó la retumbante voz del león que decía - ¡Señor! ¿Has pasado así toda la noche?
Bastián se incorporó rápidamente, frotándose los ojos. Estaba entre las zarpas delanteras del león (...)
-¡Ay! -Balbuceó Bastián- pensé... pensé que estabas petrificado.
-Lo estaba -respondió el león-. Muero cada día cuando cae la noche, y cada mañana despierto de nuevo.
-Yo creí que era para siempre -explicó Bastián.
- Cada vez es para siempre -repuso Graógraman enigmáticamente.
Se puso en pie, se estiró y desperezó, y anduvo de un lado para otro de la caverna como hacen los leones. (...)De pronto se detuvo en sus paseos y miró al muchacho.
-¿Has derramado lágrimas por mí?
Bastián asintió en silencio.
-Entonces -dijo el león-, no sólo eres el único que ha dormido entre las zarpas de la Muerte Multicolor, sino también el único que ha llorado su muerte.
Bastián miró al león, que volvía a andar de un lado a otro, y por fin le preguntó en voz baja.
- ¿Siempre estás solo?
El león se detuvo de nuevo, pero esta vez no miró a Bastián. Mantuvo la cabeza vuelta y repitió, con voz retumbante:
-Solo...
La palabra resonó en la caverna.
-Mi reino es el desierto... y el desierto es también mi obra. Adonde quiera que vaya, todo se convierte en desierto a mi alrededor. Lo llevo conmigo. Soy de un fuego destructor. ¿Cómo podría tener otro destino que una perpetua soledad?
Bastián calló confuso.
-Tú, señor (...) podrás responderme: ¿Por qué tengo que morir al caer la noche?
-Para que en el Desierto de Colores pueda crecer Perelín, la selva Nocturna.
-¿Perelín? -repitió el león- ¿Qué es eso?
Y entonces Bastián le habló de las maravillas de la jungla hecha de luz viva. Mientras Graógraman escuchaba inmóvil y sorprendido, le describió la diversidad y magnificencia de las plantas brillantes y fosforescentes que se multiplicaban por sí solas, su crecimiento incesante y silencioso, su hermosura y su tamañó indescriptibles. Hablaba con entusiasmo y los ojos de Graógraman resplandecían cada vez más.
-Y todo eso -concluyó Bastián- sólo puede ser mientras estás petrificado. Pero Perelín lo invadiría todo y se
sofocaría a sí mismo si no tuviera que morir y deshacerse en el polvo, una y otra vez, en cuanto tú despiertas. Perelín y tú, Graógraman, sois una misma cosa.
- Señor -dijo luego- ahora sé que mi muerte da la vida y mi vida la muerte, y que ambas cosas son buenas. Ahora comprendo el sentido de mi existencia. Gracias.
"La historia interminable", Michael Ende.
Bastián se incorporó rápidamente, frotándose los ojos. Estaba entre las zarpas delanteras del león (...)
-¡Ay! -Balbuceó Bastián- pensé... pensé que estabas petrificado.
-Lo estaba -respondió el león-. Muero cada día cuando cae la noche, y cada mañana despierto de nuevo.
-Yo creí que era para siempre -explicó Bastián.
- Cada vez es para siempre -repuso Graógraman enigmáticamente.
Se puso en pie, se estiró y desperezó, y anduvo de un lado para otro de la caverna como hacen los leones. (...)De pronto se detuvo en sus paseos y miró al muchacho.
-¿Has derramado lágrimas por mí?
Bastián asintió en silencio.
-Entonces -dijo el león-, no sólo eres el único que ha dormido entre las zarpas de la Muerte Multicolor, sino también el único que ha llorado su muerte.
Bastián miró al león, que volvía a andar de un lado a otro, y por fin le preguntó en voz baja.
- ¿Siempre estás solo?
El león se detuvo de nuevo, pero esta vez no miró a Bastián. Mantuvo la cabeza vuelta y repitió, con voz retumbante:
-Solo...
La palabra resonó en la caverna.
-Mi reino es el desierto... y el desierto es también mi obra. Adonde quiera que vaya, todo se convierte en desierto a mi alrededor. Lo llevo conmigo. Soy de un fuego destructor. ¿Cómo podría tener otro destino que una perpetua soledad?
Bastián calló confuso.
-Tú, señor (...) podrás responderme: ¿Por qué tengo que morir al caer la noche?
-Para que en el Desierto de Colores pueda crecer Perelín, la selva Nocturna.
-¿Perelín? -repitió el león- ¿Qué es eso?
Y entonces Bastián le habló de las maravillas de la jungla hecha de luz viva. Mientras Graógraman escuchaba inmóvil y sorprendido, le describió la diversidad y magnificencia de las plantas brillantes y fosforescentes que se multiplicaban por sí solas, su crecimiento incesante y silencioso, su hermosura y su tamañó indescriptibles. Hablaba con entusiasmo y los ojos de Graógraman resplandecían cada vez más.
-Y todo eso -concluyó Bastián- sólo puede ser mientras estás petrificado. Pero Perelín lo invadiría todo y se
sofocaría a sí mismo si no tuviera que morir y deshacerse en el polvo, una y otra vez, en cuanto tú despiertas. Perelín y tú, Graógraman, sois una misma cosa.
- Señor -dijo luego- ahora sé que mi muerte da la vida y mi vida la muerte, y que ambas cosas son buenas. Ahora comprendo el sentido de mi existencia. Gracias.
"La historia interminable", Michael Ende.
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martes, 22 de marzo de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
El descaro de mi juventud.
![]() | |||
| Michael Llewelyn Davis (Peter Pan original) |
- Amor.
- ¿Amor?
- Amor.
- No sé lo que es eso.
- Creo que sí, Peter. Seguro que tú también lo has sentido, por algo... o por alguien.
- Nunca. Hasta la palabra me revienta.
- ¿Amor?
- Amor.
- No sé lo que es eso.
- Creo que sí, Peter. Seguro que tú también lo has sentido, por algo... o por alguien.
- Nunca. Hasta la palabra me revienta.
Peter Pan.
J.M.Barrie.
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libros
martes, 1 de febrero de 2011
La canción de amor de J. Alfred Prufrock - Thomas Stearn Eliot
Vamos, tú y yo,
a la hora en que la tarde se extiende sobre el cielo
cual un paciente adormecido sobre la mesa por el éter:
vamos a través de ciertas calles semisolitarias,
refugios bulliciosos
de noches de desvelo en hoteluchos para pernoctar
y de mesones con el piso cubierto de aserrín y conchas de ostra,
calles que acechan cual debate tedioso
de intención insidiosa
que desemboca en un interrogante abrumador...
Ay, no preguntes: «¿De qué me hablas?»
Vamos más bien a realizar nuestra visita.
En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.
La neblina amarilla que se rasca la espalda sobre las ventanas,
el humo amarillo que frota el hocico sobre las ventanas,
lamió con su lengua las esquinas del ocaso,
se deslizó por la terraza, pegó un salto repentino,
y viendo que era una tarde lánguida de octubre,
dio una vuelta a la casa y se acostó a dormir.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para el humo amarillo que se arrastra por las calles
rascándose sobre las ventanas.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preparar un rostro que afronte los rostros que enfrentamos.
Ya habrá tiempo para matar, para crear,
y tiempo para todas las obras y los días de nuestras manos
que elevan las preguntas y las dejan caer sobre tu plato;
tiempo para ti y tiempo para mí,
tiempo bastante aun para mil indecisiones,
y para mil visiones y otras tantas revisiones,
antes de la hora de compartir el pan tostado y el té.
En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preguntarnos: ¿Me atreveré yo acaso? ¿Me atreveré?
Tiempo para dar la vuelta y bajar por la escalera
con una coronilla calva en medio de mi cabellera.
Ellos dirán: «¡Ay, cómo el pelo se le está cayendo!»
Mi sacoleva, el cuello que apoya firmemente mi barbilla,
mi corbata, opulenta aunque modesta y bien asegurada
por un sencillo prendedor.
Ellos dirán: «¡Ay, cuán flacos tiene los brazos y las piernas!
¿Me aventuro yo acaso a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo suficiente
para decisiones y revisiones que un minuto rectifica.
Pues ya los he conocido, conocido a todos:
conocido las tardes, las mañanas, los ocasos;
he medido mi vida con cucharitas de café,
conozco aquellas voces que fallecen en un salto mortal
bajo la música que llega desde el rincón lejano del salón
Entonces, ¿cómo he de presumir?
Pues he conocido ya los ojos, conocido a todos,
los ojos que nos sellan en una mirada formulada
estando yo ya formulado, en un alfiler esparrancado;
bien clavado retorciéndome sobre la pared.
¿Cómo comenzar entonces
a escupir las colillas de mis costumbres y mis días?
Entonces, ¿cómo he de presumir?
Pues he conocido ya los brazos, conocido a todos,
brazos de pulseras adornados, níveos y desnudos
(mas al fulgor de la lámpara cubiertos de leve vello de oro).
¿Será el perfume de un vestido
lo que me hace divagar así?
Brazos sobre una mesa reclinados o envueltos en los
pliegues de un mantón.
Entonces ¿habré de presumir?
¿Y cómo he de comenzar acaso?
Diré tal vez: he paseado por callejuelas al ocaso
y he visto el humo que sube de las pipas
de hombres solitarios en mangas de camisa, sobre las
ventanas reclinados.
Hubiera preferido ser un par de recias tenazas
que corren en el silencio de oceánicas terrazas.
¡Y la tarde, la incipiente noche, duerme sosegadamente!
Acariciada por unos dedos largos,
dormida, exhausta... o haciéndose la enferma
sobre el suelo extendida, junto a ti, junto a mí.
¿Tendré fuerza bastante después del té y los helados y las tortas,
para forzar la culminación de nuestro instante?
Aunque he gemido y he ayunado, he gemido y he rezado,
aunque he visto mi cabeza (algo ya calva) portada en una
fuente,
yo no soy un profeta -y ello en realidad no importa
demasiado-
he visto mi grandeza titubear en un instante,
he presenciado al Lacayo Eterno, con mi abrigo en sus
manos, reírse con desprecio,
y al fin de cuentas, sentí miedo.
Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre las porcelanas, en medio de nuestra charla baladí,
hubiera valido la pena
morder con sonrisas la materia,
enrollar en una bola al universo
para arrojarla hacia algún interrogante abrumador.
Poder decir: «Soy Lázaro que regresa de la muerte
para os revelarlo todo, y así lo voy a hacer»...
Y si al poner en una almohada la cabeza, una dijera:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».
Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
sí hubiera valido la pena,
después de los ocasos, las zaguanes, las callejuelas
salpicadas,
después de las novelas, de las tazas de té y de las faldas
por los pisos arrastradas.
¿Después de todo esto y algo más?
Me es imposible decir justamente lo que siento.
Mas cual linterna mágica que proyecta diseños de nervios
sobre la pantalla,
hubiera valido la pena, si al colocar un almohadón o
arrancar una bufanda,
volviendo la mirada a la ventana, una hubiese confesado:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».
No. No soy el príncipe Hamlet. Ni he debido serlo;
más bien uno de sus cortesanos acudientes, alguien capaz
de integrar un cortejo, dar comienzo a un par de escenas,
asesorar al príncipe; en síntesis, fácil instrumento,
deferente, presto siempre a servir,
político, cauto y asaz meticuloso.
A veces, en realidad, casi ridículo.
A veces tonto de capirote.
Me vence la vejez. Me vence la vejez.
Luciré el pantalón con la manga al revés.
¿Me peinaré hacia atrás? ¿Me arriesgo a comer melocotones?
Me pondré pantalones de franela blanca
y me iré a pasear a lo largo de la playa.
He oído allí cómo entre ellas se cantan las sirenas.
Mas no creo que me vayan a cantar a mí.
Las he visto nadando mar adentro sobre las crestas de la marejada,
peinando las cabelleras níveas que va formando el oleaje
cuando de blanco y negro el viento encrespa el océano. Nos hemos demorado demasiado en las cámaras del mar,
junto a ondinas adornadas con algaseojas y castañas,
hasta que voces humanas nos despiertan, y perecemos ahogados.
Versión de Luis Zalamea
a la hora en que la tarde se extiende sobre el cielo
cual un paciente adormecido sobre la mesa por el éter:
vamos a través de ciertas calles semisolitarias,
refugios bulliciosos
de noches de desvelo en hoteluchos para pernoctar
y de mesones con el piso cubierto de aserrín y conchas de ostra,
calles que acechan cual debate tedioso
de intención insidiosa
que desemboca en un interrogante abrumador...
Ay, no preguntes: «¿De qué me hablas?»
Vamos más bien a realizar nuestra visita.
En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.
La neblina amarilla que se rasca la espalda sobre las ventanas,
el humo amarillo que frota el hocico sobre las ventanas,
lamió con su lengua las esquinas del ocaso,
se deslizó por la terraza, pegó un salto repentino,
y viendo que era una tarde lánguida de octubre,
dio una vuelta a la casa y se acostó a dormir.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para el humo amarillo que se arrastra por las calles
rascándose sobre las ventanas.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preparar un rostro que afronte los rostros que enfrentamos.
Ya habrá tiempo para matar, para crear,
y tiempo para todas las obras y los días de nuestras manos
que elevan las preguntas y las dejan caer sobre tu plato;
tiempo para ti y tiempo para mí,
tiempo bastante aun para mil indecisiones,
y para mil visiones y otras tantas revisiones,
antes de la hora de compartir el pan tostado y el té.
En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preguntarnos: ¿Me atreveré yo acaso? ¿Me atreveré?
Tiempo para dar la vuelta y bajar por la escalera
con una coronilla calva en medio de mi cabellera.
Ellos dirán: «¡Ay, cómo el pelo se le está cayendo!»
Mi sacoleva, el cuello que apoya firmemente mi barbilla,
mi corbata, opulenta aunque modesta y bien asegurada
por un sencillo prendedor.
Ellos dirán: «¡Ay, cuán flacos tiene los brazos y las piernas!
¿Me aventuro yo acaso a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo suficiente
para decisiones y revisiones que un minuto rectifica.
Pues ya los he conocido, conocido a todos:
conocido las tardes, las mañanas, los ocasos;
he medido mi vida con cucharitas de café,
conozco aquellas voces que fallecen en un salto mortal
bajo la música que llega desde el rincón lejano del salón
Entonces, ¿cómo he de presumir?
Pues he conocido ya los ojos, conocido a todos,
los ojos que nos sellan en una mirada formulada
estando yo ya formulado, en un alfiler esparrancado;
bien clavado retorciéndome sobre la pared.
¿Cómo comenzar entonces
a escupir las colillas de mis costumbres y mis días?
Entonces, ¿cómo he de presumir?
Pues he conocido ya los brazos, conocido a todos,
brazos de pulseras adornados, níveos y desnudos
(mas al fulgor de la lámpara cubiertos de leve vello de oro).
¿Será el perfume de un vestido
lo que me hace divagar así?
Brazos sobre una mesa reclinados o envueltos en los
pliegues de un mantón.
Entonces ¿habré de presumir?
¿Y cómo he de comenzar acaso?
Diré tal vez: he paseado por callejuelas al ocaso
y he visto el humo que sube de las pipas
de hombres solitarios en mangas de camisa, sobre las
ventanas reclinados.
Hubiera preferido ser un par de recias tenazas
que corren en el silencio de oceánicas terrazas.
¡Y la tarde, la incipiente noche, duerme sosegadamente!
Acariciada por unos dedos largos,
dormida, exhausta... o haciéndose la enferma
sobre el suelo extendida, junto a ti, junto a mí.
¿Tendré fuerza bastante después del té y los helados y las tortas,
para forzar la culminación de nuestro instante?
Aunque he gemido y he ayunado, he gemido y he rezado,
aunque he visto mi cabeza (algo ya calva) portada en una
fuente,
yo no soy un profeta -y ello en realidad no importa
demasiado-
he visto mi grandeza titubear en un instante,
he presenciado al Lacayo Eterno, con mi abrigo en sus
manos, reírse con desprecio,
y al fin de cuentas, sentí miedo.
Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre las porcelanas, en medio de nuestra charla baladí,
hubiera valido la pena
morder con sonrisas la materia,
enrollar en una bola al universo
para arrojarla hacia algún interrogante abrumador.
Poder decir: «Soy Lázaro que regresa de la muerte
para os revelarlo todo, y así lo voy a hacer»...
Y si al poner en una almohada la cabeza, una dijera:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».
Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
sí hubiera valido la pena,
después de los ocasos, las zaguanes, las callejuelas
salpicadas,
después de las novelas, de las tazas de té y de las faldas
por los pisos arrastradas.
¿Después de todo esto y algo más?
Me es imposible decir justamente lo que siento.
Mas cual linterna mágica que proyecta diseños de nervios
sobre la pantalla,
hubiera valido la pena, si al colocar un almohadón o
arrancar una bufanda,
volviendo la mirada a la ventana, una hubiese confesado:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».
No. No soy el príncipe Hamlet. Ni he debido serlo;
más bien uno de sus cortesanos acudientes, alguien capaz
de integrar un cortejo, dar comienzo a un par de escenas,
asesorar al príncipe; en síntesis, fácil instrumento,
deferente, presto siempre a servir,
político, cauto y asaz meticuloso.
A veces, en realidad, casi ridículo.
A veces tonto de capirote.
Me vence la vejez. Me vence la vejez.
Luciré el pantalón con la manga al revés.
¿Me peinaré hacia atrás? ¿Me arriesgo a comer melocotones?
Me pondré pantalones de franela blanca
y me iré a pasear a lo largo de la playa.
He oído allí cómo entre ellas se cantan las sirenas.
Mas no creo que me vayan a cantar a mí.
Las he visto nadando mar adentro sobre las crestas de la marejada,
peinando las cabelleras níveas que va formando el oleaje
cuando de blanco y negro el viento encrespa el océano. Nos hemos demorado demasiado en las cámaras del mar,
junto a ondinas adornadas con algaseojas y castañas,
hasta que voces humanas nos despiertan, y perecemos ahogados.
Versión de Luis Zalamea
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miércoles, 19 de mayo de 2010
Cosas diferentes.
La insoportable levedad del ser.
El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer).
Ahá ahá ahá.
Decisiones,decisiones y más decisiones.
Acertadas o no,pero tomadas ya.
Z.
¿Queda claro?
El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer).
Ahá ahá ahá.
Decisiones,decisiones y más decisiones.
Acertadas o no,pero tomadas ya.
Z.
¿Queda claro?
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martes, 11 de mayo de 2010
C.Bukowski
"Puedes perdonar a los tontos porque corren en una dirección y no decepcionan a nadie.
Son aquellos que te decepcionan los que te hacen sentir mal"
Bukowski, La senda del perdedor.
Se entiende mejor,o tengo que describirlo?...
Son aquellos que te decepcionan los que te hacen sentir mal"
Bukowski, La senda del perdedor.
Se entiende mejor,o tengo que describirlo?...
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viernes, 12 de febrero de 2010
Cosas de dentro.
PETER: Wendy, solo estamos jugando, ¿no? A que tú y yo somos…
WENDY: Oh… si.
PETER: Wendy, verás… me haría sentir muy mayor si fuera un padre de verdad.
WENDY: Peter, ¿cuáles son tus verdaderos sentimientos?
PETER: ¿Sentimientos?
WENDY: ¿Qué sientes? Felicidad. Tristeza. Celos.
PETER: ¿Celos? Campanilla.
WENDY: ¿Ira?
PETER: ¿Ira? Garfio
WENDY: ¿Amor?
PETER: ¿Amor? No sé lo que es.
WENDY: Creo que si lo sabes, Peter. Seguro que lo has sentido. Por algo o… por alguien.
PETER: Nunca. Hasta su propio nombre me repugna. ¡¿Por qué tienes que estropearlo todo?! Nos divertimos, ¿no es así? Te he enseñado a luchar y a volar. ¿Qué más puede haber?
WENDY: Hay mucho más.
PETER. ¡El qué! ¿Qué más hay?
WENDY: No lo sé. Creo que se sabe cuando se crece.
PETER: Pues yo no voy a crecer, y no puedes obligarme. Te desterraré como a Campanilla.
WENDY: ¡No me desterrarás!
PETER: ¡Pues vete a casa y crece! Y llévate tus sentimientos contigo.
Y es cierto que...
A veces desearía no tenerlos tan dentro.
Z.Bastard.
WENDY: Oh… si.
PETER: Wendy, verás… me haría sentir muy mayor si fuera un padre de verdad.
WENDY: Peter, ¿cuáles son tus verdaderos sentimientos?
PETER: ¿Sentimientos?
WENDY: ¿Qué sientes? Felicidad. Tristeza. Celos.
PETER: ¿Celos? Campanilla.
WENDY: ¿Ira?
PETER: ¿Ira? Garfio
WENDY: ¿Amor?
PETER: ¿Amor? No sé lo que es.
WENDY: Creo que si lo sabes, Peter. Seguro que lo has sentido. Por algo o… por alguien.
PETER: Nunca. Hasta su propio nombre me repugna. ¡¿Por qué tienes que estropearlo todo?! Nos divertimos, ¿no es así? Te he enseñado a luchar y a volar. ¿Qué más puede haber?
WENDY: Hay mucho más.
PETER. ¡El qué! ¿Qué más hay?
WENDY: No lo sé. Creo que se sabe cuando se crece.
PETER: Pues yo no voy a crecer, y no puedes obligarme. Te desterraré como a Campanilla.
WENDY: ¡No me desterrarás!
PETER: ¡Pues vete a casa y crece! Y llévate tus sentimientos contigo.
Y es cierto que...
A veces desearía no tenerlos tan dentro.
Z.Bastard.
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viernes, 8 de enero de 2010
Un regalo.

-¡Buenos días! -dijo.
Era un jardín cuajado de rosas.
-¡Buenos días! -dijeron las rosas.
El principito las miró. ¡Todas se parecían tanto a su flor!
-¿Quiénes son ustedes? -les preguntó estupefacto.
-Somos las rosas -respondieron éstas.
-¡Ah! -exclamó el principito.
Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora t.enía ante sus ojos más de cinco mil .todas semejantes, en un solo jardín!
"Si ella viese todo esto, se decía el principito, se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirle cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también... "
Y luego continuó diciéndose: "Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que apenas me llegan a la rodilla y uno de Ios cuales acaso esté extinguido para siempre. Realmente no soy un gran príncipe... "
Y echándose sobre la hierba, el principito lloró.
[...]
No hay más que decir,al menos no por hoy. Simplemente son detalles,detalles que sólo yo puedo comprender. Gracias por esto :)
Zoe Bastard ©
Realmente yo tampoco soy una gran princesa,pero te tengo a tí.
Era un jardín cuajado de rosas.
-¡Buenos días! -dijeron las rosas.
El principito las miró. ¡Todas se parecían tanto a su flor!
-¿Quiénes son ustedes? -les preguntó estupefacto.
-Somos las rosas -respondieron éstas.
-¡Ah! -exclamó el principito.
Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había dicho que era la única de su especie en todo el universo. ¡Y ahora t.enía ante sus ojos más de cinco mil .todas semejantes, en un solo jardín!
"Si ella viese todo esto, se decía el principito, se sentiría vejada, tosería muchísimo y simularía morir para escapar al ridículo. Y yo tendría que fingirle cuidados, pues sería capaz de dejarse morir verdaderamente para humillarme a mí también... "
Y luego continuó diciéndose: "Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que apenas me llegan a la rodilla y uno de Ios cuales acaso esté extinguido para siempre. Realmente no soy un gran príncipe... "
Y echándose sobre la hierba, el principito lloró.
[...]
No hay más que decir,al menos no por hoy. Simplemente son detalles,detalles que sólo yo puedo comprender. Gracias por esto :)
Zoe Bastard ©
Realmente yo tampoco soy una gran princesa,pero te tengo a tí.
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viernes, 11 de septiembre de 2009
Autocontrol.

Puede que no lo sepas, pero las anguilas son muy territoriales. Cuando encuentran una cueva que les gusta se deslizan dentro y se dan unos meneos para asegurarse de que... bueno que es una cueva agradable. Y cuando por fin deciden que es lo bastante confortable, marcan la cueva como territorio propio... escupiendo ¿Entiendes?
Pág 353-Memorias de una geisha.
Pág 353-Memorias de una geisha.
Realmente no sé que me ocurre.
Es una mezcla entre cansancio por lo que ya he probado y me aburre...
Preocupación por algo que no sé,y no puedo controlar...
Tensión por los cambios...
Y excitación por la novedad,lo lejano,lo difícil de conseguir.
Oh sí,me encantan los retos...
Y tú tienes toda la pinta de ser uno muy difícil.
El corazón me palpita más de lo debido últimamente.
Y hasta al menos,el día 30,o a principios de Octubre,no sabré si estoy a salvo.
No paro de temblar.Esto es demasiado para mí.Pero no volverá a pasar.
Juro que no volverá a pasar.No me voy a joder la vida de esta manera.
Quiero vivir,quiero ser libre,quiero ser yo muchos años más.
Necesito tener más autocontrol...y más genio.
La desgana me reconcome.
Hoy no,al menos esta noche no,no tengo ganas de tí.
Quiero tener un poco de tiempo para poder centrarme en mis principios.
No pensé que podría perderlos tan de golpe y porrazo.
No volveré a dejarme llevar,lo juro,no volveré a hacerlo.
Todo este asunto me está haciendo esconderme,corromperme por dentro.
Me araño el corazón para que las bocas de los que quiero no me llamen inconsciente,(y con razón).Mi mente va a volver a su sitio.Me controlaré.No volveré a jugar con esto.
Se acabó el ser mayor y madura para unas cosas,y una cría gilipollas para otras...
No me va a convencer nadie,ni siquiera tú.
Hoy no puedo pensar en nada.
Hoy tengo la cabeza en otra parte...
En otro ser...
Zoe.
*Y el texto de Memorias de una geisha...simplemente me lo recordó Bianca hoy hablando de...cierta persona xD.
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martes, 30 de junio de 2009
Hummp...

Delirio: Bueno. Hago esto como debe ser. Estoy en mi casa Donde están Las cositas y haBlo con la que lLeva tu sellito y Hablo como debE ser. ¿puedo veNir a verTe?
Sandman: Si debes.
Delirio: sÍ que dEbo.uM. hoLa. Busco a mI Perrito. ¿reCuerdAs a mi perRito? Fue el día en que mE comí toDas las cereZaS. De nuesTro hermano.
Sandman: No lo he olvidado.
Delirio: Bueno, HbLé con nUestro herMano y diJo... HaY una estatuA tuya tRistona en su JardíN.
Sandman: ¿Le viste? ¿Destrucción dijo eso?
Delirio: ¿DiJo qUé?
Sandman: Que había... una estatua mia "trisTona".
Delirio: ÉL no lo dijO. Lo Dije yo.
Sandman: Cierto. ¿Pero viste a Destrucción?
Delirio: A DestiNo, no a Destrucción. VI a DestiNo. Dijo que saBrías de Barnabás, que no sería mAlo veNir a vErtE. TambiÉn me diJo que no viNiera. Lo diJo a lA vez. ¿Me aYudarás a encontRar a mi peRrito? Lo paSamos tan bien, la úlTima vez que buScamos a alGuien.
Sandman: ¿Ah, sí?
Delirio: ¿AH, nO? ¿VendRás conmigo? ¿A busCar?
Sandman: Hermana, tengo responsabilidades. Ahora no puedo abandonar el Sueño.
Delirio: UsAs tanto esa palaBra. reSponsabIlidades. ¿No piensas nunca QuÉ signifiCa? ¿Para Ti? ¿En tu cabeZa?
Sandman: La uso para referirme al área de existencia donde ejerzo cierto control e influencia. En mi caso, el reino y la acción del Sueño.
Delirio: HmMpH. Es más quE eso. Lo que haCemos tieNe ecos. A lo meJor te paras en una esquina y aDmiras un brillaNte relÁmpago.... ¡ZAP! DuRante sigLos, la Gente se detenDrá en esa esquinA, mirará al ciElo. No sabRán ni qué estáN busCando, qUé esperan ver. Algunos veRán un relámPago fantasMa. A otrOs les matarÁ eSe relàmPago. Al exisTir deformamos el uniVerso. Eso es responsabilidad.
Sandman: ¿Delirio?
Delirio: SÉ muChas coSas. La geNte cree que nO, peRo sÍ. Sé más de nosoTros que naDie. Es sóLo una de lAs cosaS que sÉ. PerO no sé dónDe está mi perRito.
...
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domingo, 5 de abril de 2009
We're all mad here.

-“Debieras decir lo que piensas”
y Alicia responde:
-“¡ Si eso es lo que estoy haciendo! Al menos...al menos pienso lo que digo...que después de todo viene a ser la misma cosa ¿no?”
-“¿La misma cosa?¡De ninguna manera!” Niega el Sombrerero.
-“No es lo mismo decir respiro cuando duermo que duermo cuando respiro”.Contestó el Lirón.
-"Sírvete un poco más de té”
-“Si todavía no he tomado nada, de forma que no podría tomar más”...
-"No podrás tomar menos -aclara el Sombrerero- siempre es más fácil tomar más que nada”.
y Alicia responde:
-“¡ Si eso es lo que estoy haciendo! Al menos...al menos pienso lo que digo...que después de todo viene a ser la misma cosa ¿no?”
-“¿La misma cosa?¡De ninguna manera!” Niega el Sombrerero.
-“No es lo mismo decir respiro cuando duermo que duermo cuando respiro”.Contestó el Lirón.
-"Sírvete un poco más de té”
-“Si todavía no he tomado nada, de forma que no podría tomar más”...
-"No podrás tomar menos -aclara el Sombrerero- siempre es más fácil tomar más que nada”.
Zoe...};{
[Tea Party]
Que les corten la cabeza...!
Wonderland Project: The Queen by ~TheEvilIsABunny on deviantART
¿Quien pintó estas rosas así?
¿Quién pintó estas rosas así?
¿Quién pintó estas rosas así?
¿Quién se atrevió a cambiar aquílo blanco por carmín?
Muy caro le va a costar.La cabeza le he de cortar.
La Reina de Corazones.
Mil gracias por esto Honey!Para quienes no se den cuenta,es un retoque de una foto mía,para un proyecto de fotografía sobre Alice in wonderland.Y a mí me ha escogido como reina de corazones :) Eres un cielo!
Zoe...};{
[Al laberinto]
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Zoe como Modelo
miércoles, 11 de marzo de 2009
Silver...

-¿Qué sientes por mí?
Formuló la pregunta y me miró expectante, los músculos de su cara en tensión en torno a la fina línea de su boca.
-¿Qué siento por ti?...—musité sin saber en un primer momento qué respuesta deseaba él escuchar-…pues lo que he sentido siempre...
Dímelo—me exhortó en voz baja, aún jadeante—quiero oírlo ¿Qué es exactamente lo que sientes por mí?
Bajé los ojos, sintiéndome atrapada.
-Pues...cariño, admiración, no sé...
-¿No sabes?-murmuró- Yo siento amor por ti, pequeña. ¿Qué es lo que sientes tú?
-No te creo—me revolví bajo su cuerpo, que volvía a apresarme contra el colchón-¿Cómo estás tan seguro de que sientes amor? ¿Acaso sabes lo que es eso?
Mis palabras sonaron doloridas en medio de aquel dolor perverso.Qué extraño aire respiré entonces...
Sé lo que es para mí—respondió Silver, sonriendo ligeramente por primera vez desde que había comenzado a hablar—tal vez no sea el amor enlatado, el que nos venden todos los días envuelto en un bonito papel de colores…pero tiene que ser amor, porque siento que sin ti mi vida vale muy poco. No hay nadie que me haya hecho sentir eso jamás. Eso es el amor para mí—añadió, fulminándome con la mirada.
...
He de decir que esto que publico hoy es un fragmento de un relato de una compañera,del que no diré su nombre por respeto,quien quiera leer más,que me lo pida y pasaré links... :)
Y en la foto,NymphOosis_Man,buscadlo por Deviantart ^^
Salud,y un abrazo.
Zoe...};{
[Todo lo que crees...todo lo que sientes...]
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jueves, 27 de noviembre de 2008
Corazón.Coraza

"Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
Porque eres buena desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeña y dulce
Corazón Coraza.
Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
y peor que muero
Si no te miro amor
Si no te miro.
Porque tú siempre existes dondequiera
Pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
y tienes frío
Tengo que amarte amor
Tengo que amarte
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
y aunque
La noche pase y yo te tenga
y no."
[Mario Benedetti]
Lady Kröw...
-Gracias,pequeño...-
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