Mostrando entradas con la etiqueta 170 days of change. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 170 days of change. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de febrero de 2014

Every Day Is Exactly The Same. [698 Días]

"Echo de menos tus escritos en el blog, me gusta como escribes."



Me lo dijeron hace poco.
Yo también me echo de menos a ratos.



He venido a avisar de que esta no es una entrada poética ni bonita.
Tampoco es de esas con las que me encanta arrancaros el llanto.
Es sólo una entrada cruda y real, con palabras crudas y reales.


Las cosas cambian a velocidades vertiginosas y cada vez que vivo algo nuevo, confirmo aquello de que me estoy congelando y soy incapaz de sentir nada. Sólo algunas cosas.
Parece ser que lo que para mí es lógico y justo dentro de mi mente, para algunas personas "es un mundo", o "no saben llegar hasta ese nivel de comprensión con su exterior y su interior." Eso me lo han dicho esta misma noche. Y me ha sorprendido. Yo no sé ser de otro modo, pero quizás ese es uno de los grandes motivos por los que puedo sacaros sonrisas o lágrimas a quienes me leéis (y yo encantada de removeros las entrañas).

Estoy en una etapa rara de mi vida en la cual me enfrento a mis propios monstruos vistiéndome como ellos. Metiéndome a bucear en ese mar negro que tengo dentro, sentándome en mi propio trono y poniéndome mi corona de espinas personal. Casi me reconozco cuando me enfrío, cuando soy capaz de oler y saborear mi sangre y me miro en el espejo, blanca y con esa cara de no haber dormido desde el miércoles por la noche... cuando en el calendario pone que es sábado por la mañana.

{...}

He venido a dejar por escrito que no voy a abandonar, pero voy a autodestruirme para poder llegar hasta mí. Hasta el núcleo. Voy a destriparme hasta encontrarme. Nadando en mi sangre.


Atadme. Aún así, no pararé hasta llegar al fondo de esto. Probablemente si alguien me ata, me haré daño hasta desatarme. Tengo que hacer esto. Tengo que tirarme por ese acantilado, tengo que ver ese fondo, tengo que clavarle la mirada al abismo para que mire dentro de mí y pueda comprender por qué tengo una pesadilla dentro.


El cuerpo es una carcasa que estoy atravesando de las maneras más increíbles para poder nadar dentro de mi ser, y no me importa herir este disfraz para cruzar la puerta.



Volveré, sé cuidarme, lo prometo.
Simplemente, son tiempos difíciles para los soñadores.
Y mis monstruos ya no quieren dormir más.


Para cuando abráis los ojos, ya habré vuelto.



Z.



"I can't remember how this got to started, but I can tell you exactly how it will end."

jueves, 7 de noviembre de 2013

Día 602. Get Over It.

Tenía tres años cuando se convirtió en una bebida mezclada.
Una parte de soledad y dos partes de tragedia.

Empezó terapia en octavo grado, con una personalidad formada por las pruebas y las píldoras.
Viviendo como si LAS SUBIDAS FUERAN MONTAÑAS Y LAS BAJADAS ACANTILADOS.

Una adolescencia que arrancó con las drogas, cuatro intentos de suicidio en una ola de antidepresivos...
1% a causa de las pastillas. 99% a causa de la crueldad.

El primer intento de suicidio fue en décimo grado, cuando un niño que aún tenía a su mamá y a su papá, tuvo la audacia de decirle: "SUPÉRALO".

Como si la depresión fuera algo que se pueda remediar con cualquiera de las cosas que encontrarías en un kit de primeros auxilios.

Desde ese día, es como una dinamita con mecha en las dos puntas, ambas prendidas.
PODRÍA DESCRIBIR CON DETALLE LA FORMA EN QUE EL CIELO SE INCLINA EN LOS MOMENTOS EN LOS QUE ESTÁ A PUNTO DE CAER.

A pesar de un ejército de amigos que le dicen que es una inspiración, sigue siendo un tema de conversación entre las personas que no pueden entender que a veces convertirse en alguien libre de pastillas, tiene menos que ver con la ADICCIÓN y más que ver con la CORDURA.




"Éramos rarezas haciendo malabares con la depresión y la soledad, jugando al solitario y a girar la botella. Tratando de esquivar nuestras heridas y sanar.
Pero por la noche, mientras los otros dormían, seguíamos caminando por la cuerda floja.
Era algo normal. Y sí, alguno de nosotros cayó.

Pero quiero decirles que toda esta mierda SON SÓLO LOS RESTOS SOBRANTES DE CUANDO NOS ABRIMOS PARA DECIR LAS COSAS QUE PENSAMOS.
Lo que solíamos ser.

Y si no ves nada bello en ti mismo, CONSIGUE UN ESPEJO MEJOR. MIRA UN POCO MÁS CERCA, MIRA UN POCO MÁS. Porque hay algo dentro de ti que te hizo seguir intentándolo.

A pesar de todos los que te dijeron que lo dejaras.

Algo que creó un molde alrededor de tu corazón roto. Y LO CREÍSTE.

SE EQUIVOCARON.

Porque, ¿cómo puedes aguantarte sobre la tierra si todos a tu alrededor quieren enterrarte bajo ella?
TIENES QUE CREER QUE ESTABAN EQUIVOCADOS.


Tienen que estar equivocados. 
¿Cómo haríamos entonces para estar aquí?
Hemos crecido aprendiendo a animar a los más débiles, porque nos vemos a nosotros mismos en ellos.
Nos mantenemos a través de una raíz fundada en la creencia de que no somos lo que los demás pensaban que éramos. 

No somos coches abandonados, estancados en una carretera vacía.

Y si de alguna manera lo estamos, no os preocupéis, salimos a pasear y a recargar la gasolina.


Somos los ecos apagados de voces clamando historias que nunca más nos lastimarán.

Por supuesto, lo hicieron.
Pero nuestra vida seguirá siendo un acto de equilibrio...
Que tiene menos que ver con el DOLOR, y más que ver con la ESPERANZA".


viernes, 18 de octubre de 2013

Ulkona on kylmä... / It's cold outside...

"Uskallanko kävellä yli sillan? 
Pelkään, että myrsky sen tuhoaa 
Minä tahdon sinuun ystäväni luottaa 
Sinä annat minulle uutta voimaa..."



Creedme, yo debería estar durmiendo.
Debería.

A las 11 debo estar lista. Debo.
Tengo que volver a hablar de "las cosas que me pasan", pero a mi terapeuta no le va a gustar lo que tengo que decirle.

No quiero preocupar a quien realmente quiero. Pero ellos desde lejos me dicen "realmente no lo necesitas, eres fuerte. Tienes muchas maneras de salir, puedes hacerlo".

¿Sabéis lo que me dijo ella?
Me dijo "Yo te quiero, no lo hagas. Yo te quiero rota, y te quiero congelada, pase lo que pase". Y aún así no deja de darme vueltas.

Quiero seguir manteniendo el control... pero a veces incluso echo de menos sentirlo...


Aquí donde vivo no nieva jamás.
Pero dentro de mí siempre hace frío.
Y debo estar transmitiéndoselo a mi habitación, porque es el único lugar de mi casa que es un frigorífico.

Está bien así.
Nunca me sentí a salvo fuera del hielo...
No recuerdo cuando fue la última vez que preferí el sol.



But hey...
I'm fine...


I'm fine.

martes, 8 de octubre de 2013

18 días. Aún.

Me encantan las flores blancas. 

Cuando era pequeña y tan rubia como ahora, mi madre me las ponía en el pelo. Mi memoria me regala a veces recuerdos buenos, como ese.
Cuando me aceptaron en violín este curso habiendo sólo dos plazas libres, mi madre me dio la enhorabuena regalándome una maceta de rosas blancas. Sólo una había florecido. Han ido saliendo todas a la luz. Como yo. Poco a poco. Paso a paso. Despacio y sin pausa...





Parece que las cosas vuelven a estabilizarse tras la tormenta.

Pero sólo un poco. Muy muy poco. Tengo que tener fe y mantenerme de pie aunque me lluevan los golpes. "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes". Me cuesta confiar.

He tenido suerte al tener buenos pilares, pero he nadado contra corriente durante días (y sobretodo noches), buscando una ventana por la que salir a volar.

Se ha oscurecido la habitación que llevo dentro. Las sombras bailan.

Mi madre siempre me dice que tengo demasiada energía alrededor, y es por eso que cuando vuelvo a casa las luces empiezan a estropearse y la lámpara de mi cuarto sólo se enciende cuando le da la gana. 
Quizás es por eso que aquí se me agotan las pilas, me sacan de quicio, grito y me agoto. Desde aquí visualizo el abismo con mucha claridad.

Odio tener miedo y que me tiemblen las manos. El monstruo de mi estómago me araña y me hace llorar. El miedo es lo peor que he sentido jamás, y está muy por encima del fracaso. Te devora sin que te des cuenta hasta dejarte sin fuerzas. Pero siempre puedes luchar. Ya sabes, todo es mental.


Necesito frío. No me siento cómoda con esta temperatura. Quién me iba a decir a mí que dejaría de ser como el tiempo y necesitaría la nieve y la lluvia más que nada en este mundo...

Aún me gusta abrir la ventana cuando llueve por las noches, dejar entrar el frío y desnudarme. Bailar. Que se me erice la piel. Creo que nunca dejaré de hacer eso. Es como un ritual.


Rezo por mantenerme firme durante 18 días más. Sólo 18 días más. Luego me daré permiso para llorar si es que lo necesito. Sólo 18 días. En pie. Y estas cosas me cuesta cumplirlas. Necesito transparencias aunque yo a veces no sepa ni encontrarlas en mí.


Dije que hoy no iba a escribir. Apenas voy a dormir cuatro horas. Pero siempre me rindo a las palabras que necesito vomitar, aunque nadie vaya a leerlas. Este es mi pequeño secreto, desde hace ya casi cinco años. Me llama.



Estoy mutando estos días, y volviendo a ser una yo que no recordaba. Y que prefiero no describir.
Sigo teniendo la ouija a los pies de la cama, por si alguien quiere visitarme.
Hay cosas que nunca cambian, y las conversaciones nocturnas nunca están de más.


Supongo que... buenas noches.



*Eh, que mañana me traen mi nuevo violín.

sábado, 5 de octubre de 2013

Le Châtelier

145.



Escucha esto mientras lees: Sean Christopher - Everything



Que no tenga un punto de apoyo actual no significa que vaya a tropezar, aunque estos días haya estado tan cerca del agujero como para caer de cabeza.

No tengo muy claro en qué momento perdí la vida, pero sé que intenté coserme las heridas hace ya un año, seis meses y veinte días. Aún queda un largo camino para cicatrizar.

Hace tres días escribí una carta a un recuerdo. Al protagonista de "Ocho Cruces". A un agosto de hace casi ocho años, que me acompañó durante tres, asfixiándome. Y todo porque no tenía nada que decir sobre él y sentí que faltaban palabras en mi mente.

Hoy he discutido y he odiado a mi propia mente. He pensado en lo feliz que sería siendo idiota.
En días así me cansa todo lo que me distingue del resto. Todo lo que me ha hecho destacar y a la vez aislarme. He odiado esos números, he odiado pensar, he odiado la maldita memoria eidética y todas las torturas que conlleva el recordar. He odiado despertarme a diario recordando mis sueños, que jamás son buenos. He odiado no saber hablar sin usar metáforas sacadas de la manga, he odiado mi lógica, he odiado saber reflexionar a todas horas sobre todo. He odiado destacar en tantas cosas como para no saber hacia dónde dirigir mi vida, como para sentir ansiedad por pensar en el futuro que tengo que escoger.

Pero por encima de todas esas cosas...

Por encima de todas esas cosas, he odiado poder alzar el dedo para decir que puedo ver a través de mí, de ti, de ella, de él, de ellos, de quien sea que esté leyendo esto ahora mismo. 
Puedo tener una conversación de quince minutos contigo y analizarte sin problemas. Y lo odio. Y me odio por ello. Odio que la gente admire algo que realmente no podría manejar. Es imposible.


Cuando el saber demasiado hace que todo lo que me rodea duela el triple, me odio a mí misma con todas mis fuerzas. No soporto que todo me resulte lo suficientemente transparente como para saber que no hay nadie realmente bueno en todos los sentidos, que todo el mundo esconde algo que le vuelve gris. Me da miedo. Me repugna. Me vuelve antisocial. Me da ganas de llorar. Es un pensamiento que hace que me oculte aún más de lo que ya me oculto de vosotros.

No quiero ver más... no quiero ver más allá.
Y si me vendo los ojos dejo de ser yo.
He llegado a la conclusión de que si mi vida se resume en esto,
no creo que vaya a ser realmente feliz jamás.

Pero parece que debo vivir con ello, así que tendré que buscar una solución para poder respirar sin ahogarme.


Los silencios me dejan fría. No quiero volver a sentir aquello nunca más.

¿Y ahora qué?





... Necesito poder tocar todo esto con las manos. 


No olvidéis que el hielo también quema.




*Se llama "Principio de Le Châtelier" al momento en el que un sistema intenta contrarrestar una perturbación externa para llegar al equilibrio.

domingo, 15 de septiembre de 2013

"Ponte de pie"

"No pienso perderte la pista"


Eso me dijo al despedirnos. Y así ha sido.

¡Las cosas cambian y yo también!

Dadle al play y leed: Mumford & Sons with Birdy - Learn me right.


Segunda quincena de septiembre a oscuras. Tanteando para no caer con la misma fuerza que aquella vez. Supongo que después de tanto tiempo, la sensación de vértigo es normal. Sigo sin servir para esto, creo que no está en mí. Cualquier latido más fuerte de lo normal me deja sin palabras y hace que el corazón quiera salir por mi boca. ¿Es agradable? En absoluto. Es el infierno.

Sin embargo, ¿conocéis la sensación de ser lo que siempre habíais querido ser?
Bien, creo que actualmente estoy tocando ese punto con los dedos.
Sólo cuando me pongo de puntillas... claro.

Todo se ha vuelto blanco. No es tan fácil romper el hielo. Cada vez que siento calor creo que se resquebraja, pero a la mínima vuelve a crearse una capa más que me deja fría por completo. Quiero creer que se pasará. Quiero creer que después de 18 meses las heridas son fáciles de cerrar. Ya no me reconozco. No sé si para bien o para mal. Pero ya no soy la misma que hace unos dos años. Casi ni me acuerdo de aquella yo. Creo que le gustaba sentirse fuera de su propio cuerpo mientras sonreía a la nada. A la yo de ahora le gusta desnudarse, bailar, cerrar los ojos y que se le erice la piel.

Quiero seguir contando historias a quienes quieran escucharme.


[...]


Me dijo que se quedaría, pero no puedo reprochárselo.

Una voz me susurró que nunca es la misma historia, aunque se parezca. Que no creyese en estereotipos mal iluminados. Que disfrutase de cada segundo sin pensar en ninguna marcha después. Pero en mi cabeza siempre hay despedidas y las cartas están boca arriba.

Sigo viendo más allá de quienes pretenden quedarse.
¿Quieres beber del vaso roto? No te vayas.
¿Quieres conocer lo que hay más allá? Rompe este cristal.

Todo si crees que merece la pena. Simplemente. 

---------------

Me quité la camisa, abrí la ventana, estaba descalza y fuera llovía (oh, ¿recordáis?).
Creo que me solté el pelo y cerré los ojos. La lluvia entraba y me mojaba la cara.
La perfección del momento era inmensa.

Cualquiera que escribiese esto diría que detrás de sí mismo estaba la persona a la que aman, haciendo el momento incomparable. Pero yo no. Creo que no es necesario, no del todo.
Creo que llega un momento en el que quedas completo y no necesitas la mitad de otro.
Aunque es bonito. Es algo que he podido comprobar hasta romperme.


Bueno, ahora que me he desvestido y he dejado entrar la lluvia, te dejo entrar a ti.
Es una señal de paz por mi parte.


Pasa, puedes sentarte.
Deja que vaya a por el violín...

miércoles, 10 de julio de 2013

Like a stone.

In your house I long to be
room by room patiently.
I'll wait for you there.
Like a stone I'll wait for you there.
Alone.
 
And on I read
until the day was gone.
And I sat in regret
of all the things I've done.
For all that I've blessed.
For all that I've wronged.
In dreams until my death
I will wander on.



Leer escuchando: Chris Cornell - Black Hole Sun (acoustic)

A veces cuando escucho ciertas canciones siento que mis heridas se cierran.
Cuando esta sensación se detiene vuelvo a temblar sabiendo que aún sangro.
¿Cómo os lo puedo explicar? 
Puedes curarte, es como atarte las manos y negar lo malo en tu mente. Saber ver lo bueno. Pero lo que realmente eres por dentro, la locura que hace que te muevas con naturalidad, aunque lo que hagas sea malo, es tuya y sigue siempre contigo.

A veces echo de menos salirme de mis casillas porque siento que forma parte de mí, de mi naturaleza, de mi personalidad y de lo que realmente soy. Quizás no viniera en mi esencia, pero es algo que lleva en mí muchos años porque se forjó a medida que fui creciendo.

Tiendo a sentirme fuera de lugar, vacía y flotando casi constantemente. Me pregunto si estas sensaciones se largarán algún día. Si vosotros supierais cómo me miraba él cuando yo daba un paso más... me sonreía orgulloso y me daba la mano. No pasa un día... no pasa un día sin que sienta que alguien me pisa el pecho con tanta fuerza que me ahoga. A veces despierto así, asfixiándome por mis propios pensamientos. Pesadillas, insomnio... Intento controlar mis sentimientos para que no tengan la habilidad de acabar conmigo. Igual no estoy hecha para querer o que me quieran. Es algo que me deja con un pie en la tumba. No es real. No puede ser real.

Hay algo que echo de menos y no atino a saber qué es. Todo lo que escribo me sabe a carta de despedida para cualquiera que me lea, a sabiendas de que sólo me gustaría saber que él me lee.
Por este blog hay entradas reales en las que me he despedido y que me da miedo releer.
Quiero muchos "hasta pronto" en mi vida porque el "adiós" siempre se me ha dado fatal.
La mayoría de cosas me importan un bledo y cuando digo que es así no miento. Gran parte de mí sigue bajo cero. Tócame. Ya ves. Y ahí debajo de la piel parece que aún late, ¿no crees?.

[...]

Toda herida de mi cuerpo la siento como una navaja suiza clavada entre las costillas.
Si alguien las mueve de sitio me desangraré. ¿Qué me queda sin esa sensación de pesadez? El vacío da muchísimo más miedo. Os lo aseguro.

Nada de compadecerse. Odio que así sea. Dame un guantazo o hazme reír a carcajadas. Pero no me tengas lástima o me harás vomitar. Aráñame la piel y por favor haz que se desgarre. Lo necesito. Te sorprendería lo fácil que es sacarme una sonrisa con las cosas más triviales. Los detalles más pequeños. Lo que quiero es que me tiemble el pulso cuando me apartes el pelo de la cara para mirarme a los ojos. Y poco más. Quiero sentir algo bueno, algo que no me rompa, algo que haga que me tiemblen las piernas. 
¡Llévame contigo, llámame tonta, haz que me sienta pequeña y frágil pero a salvo!
Haz que me estrelle, me queme y así seré capaz de sacudirme el vestido y decir "ya ha pasado todo".
No quiero ser perfecta, no sé si quiero ser la única, sólo necesito saber que no soy alguien más en la colección de cada persona que conozco. Quiero ver más allá, quiero poder susurrar "veo a través de tus ojos" una vez más en la vida y no equivocarme. Quiero perderme. Y que te pierdas tú. Ven.

Lo último que necesito es que me den la mano con fuerza para luego soltarme.
No me importa ser un cero al principio, pero quiero saber crecer como un verdadero 100.
Quiero ganármelo. Quiero ser irremplazable. Quiero que no veas una sonrisa como la mía en ninguna parte. Y aún así sé que nada es eterno y que probablemente llegue un momento en el que quieras dejar de coger mi mano para coger la de alguien más. Y dolerá.

Que algo bueno dure en mí más de diez minutos. Que la felicidad pueda ser una temporada y no un instante. Volver a sentir algo agradable, tener algo en mi vida que me haga estar impaciente por alcanzarlo. No quiero ser un pozo, quiero ser una escalera, o al menos el hueco que queda.

Necesito la pieza que perdí cuando se fue pero jamás se la pediría. 
Que se la quede, es suya.
Lo humano es seguir viajando, ¿no?



Aunque la tormenta siga.


jueves, 27 de junio de 2013

Es un sueño recurrente...

Que me atraviesa y jamás acaba.





A veces se cuela entre mis pesadillas y por un momento siento que respiro como no he respirado en quince años. Un aire puro capaz de hacerme recordar cada momento feliz. Corriendo entre las amapolas, arañándome las piernas y riendo sin parar.

Hay cosas que parecen tremendamente triviales cuando las vivimos, pero que se quedan grabadas para siempre en la memoria. Desde que fui consciente de que los momentos vividos se desvanecen y no vuelven jamás, cada vez que vivo algo especial en mi mente resuena un "grábalo a fuego y recuérdalo siempre".


Su espalda y el número exacto de la constelación de sus lunares están impresos como una foto en mi memoria. Incluso el tacto de su pelo, de sus labios y su piel. No recuerdo el de nadie más, y es curioso, ya que después de él han pasado muchos por mis sábanas.

Han pasado once meses desde que se marchó y lo siento como ayer. Me destroza el alma escribir esto y aún así me siento como si su sombra me cubriera las espaldas. Ya no sé si volverá.

Tengo tantas cosas en las que pensar para reorganizar mi vida... pero siempre termino escribiendo sobre lo mismo. Soy incurable. Mi abuela me seca las lágrimas y me besa la frente cuando le digo estas cosas. "Todo tiene solución menos la muerte".


Ojalá sólo fuera el "mal de amores" que cuentan en los pequeños pueblos, y no un dolor existencial que te parte el alma en dos simplemente con notarte despierta cada mañana. Una más. Y nada lo para.
Hace poco hice un comentario en cierto lugar público:
"Cuando una persona está convencida de que va a morir, ni el mayor apoyo, ni el mayor sacrificio de sus seres queridos puede salvarle. Puede que sí a corto plazo, pero no para siempre".
Ojalá lo hubiera dicho por decirlo. Ojalá pudiera abrir los ojos lo suficiente como para imaginar mi futuro. Pero no puedo. Me sorprende seguir aquí y que ya sea Junio de 2013. Casi Julio. A veces siento la esperanza vibrando en mi estómago hasta que me percato de que son las mismas mariposas de siempre, hartas de ser orugas, crisálidas y volar otra vez. Siempre igual. Siempre ese ciclo. Cansadas de que las ahogue con vodka negro, cerveza, humo y pastillas.

No me encuentro. Me siento como un trapo mojado puesto a secar, olvidado en el tendedero.
Siempre con metáforas. No tengo remedio.


Soy de un azul violáceo desde el día nueve de Diciembre de 2012. Nunca estuve tan helada ni amoratada. Mi pelo hace juego con mis cicatrices. Oh.


Siempre que me planteo escribir tres frases termino vomitando.
Este blog ya tiene cinco años.
Yo tengo la melena por la cintura, más de cuarenta cicatrices ya mencionadas, las pupilas dilatadas y el corazón como un cubito de hielo.


Este frío se clava en las costillas como una navaja suiza.
Y siento que es hora de marcharme a dormir.

Todo se irá. Sé que en algún momento todo se irá.
Y estaré bien.

lunes, 24 de junio de 2013

Un año, tres meses y ocho días.

Desde que intenté salvar mi propia vida.



Quince de Marzo de 2012. El día en que dije "se acabó, no quiero morir".
Ni siquiera había cumplido los veinte años cuando me di cuenta de que me estaba dejando morir.
La persona que sujetaba mi mano quería ponerme a salvo, pero no sabía qué más hacer, hasta aquel día en el que decidí salir de mi cama y de la oscuridad de mi cuarto y dejar volar lo poco de mí que quedaba en este cuerpecito que apenas podía andar o respirar sin llorar.

Tengo mis momentos.


A veces me pregunto qué habría sido de mí si no me hubiera puesto a salvo.
Y otras veces me pregunto por qué sigo intentando no hundirme, tampoco sé qué hago aquí.

Mis monstruos no se han ido en absoluto y muchas veces tengo ganas de abrirme en canal para poder hablar con ellos otra vez. Sin máscaras. Mirándome a los ojos en el espejo como si quisiera atravesarlo. Hay muchas maneras de vivir tal y como yo me siento.
Siempre puedo mentirte.

Si quieres nos tomamos una copa, reímos y te digo que tengo los mismos sentimientos que una piedra. Que yo no sé lo que es amar desde que me sacaron el alma por la boca, que no tengo corazón y que mi vida ya no es un hoyo del que ni me molesto en salir. Te diré, "¡Eh, estoy aquí fuera, en la explanada, ven a buscarme porque he salido!" y no será verdad. Podría engañarte y decirte que ya no pienso en morirme. Podría decirte que si me miras y me dices que me comprendes no te creeré.
Y en el fondo sé que lo haces. Y eso me asusta.

Escribo cartas con el mismo destinatario cada vez que cojo un lápiz. Y jamás las entrego.
Tengo tantas cosas gritando dentro de mí que ni te lo imaginas.
Protejo mi dolor. Es mío.

A veces siento cosquillas dentro y sé que hay algo que se mueve en mi anatomía. Algo que no es material. Como un pequeño escalofrío recorriendo la espina dorsal. Y sé que sigue conmigo tu recuerdo.

Como ves, siempre termino escribiendo para que tú me leas.

[...]


Cuando me miro al espejo al acostarme y al levantarme, me hago un millón de preguntas. Una de ellas es por qué sigo respirando si no veo un futuro claro para mí. La otra es por qué es todo tan gris desde que se marchó.

¿Cómo puedes vivir feliz si con 21 años debes medicarte para que el dolor mental no te mate?


Y aún así, esa vocecita en mi cabeza me dice que siga a hostias con la vida, porque tengo todas las de ganar...




... "La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma y canta sin parar".
-Emily Dickinson.

domingo, 2 de junio de 2013

Degradation trip.

There's no flesh, my own ghost awaits
Unclean, defiled, hallucinatory state
Lust, sloth, not my only sins
It's just how, when it's time, on a degradation trip.

When hurting yourself feels right
Long gone the will to fight
Take the time to pull the weeds choking flowers in your life.

Or seal your doom
Cold transparent blue
Locked inside a room
In solitude
Insanity takes you
So black it's untrue.

So black it's untrue...




He dejado de entender por qué viajo.

Hace un tiempo que creí haber encontrado la solución a mi tormenta eterna. A todas esas preguntas que golpeaban mi cabeza como si no les importase lo que pudieran destrozar dentro.Quizás simplemente intentaba auto convencerme de que lo había superado. Creo que sólo estaba corriendo sin rumbo con los ojos vendados. Huyendo. Como siempre. Negándomelo.

Fue hace unos días cuando tuve la gran idea de quitarme la coraza. Dije "¿por qué no?" y entonces volví a ser yo. Y me sentí bien, aunque en un principio me temblaban las piernas al recordarme tal y como era hace tanto tiempo. Pero llegó el momento en el que tuve que volver a cubrirme. Y no sabía cómo hacer encajar la coraza. Me hice daño, heridas, tuve ganas de gritar. Quise/quiero llorar hasta quedarme seca como una flor al sol. Llevo varias noches intentando cerrar esta armadura, pero siempre quedan rendijas por donde se puede vislumbrar mi vulnerabilidad.

Me he dado cuenta de que mi comodidad se basa en estar congelada. Es lo que necesito, lo que me salva y me mantiene estable. Peleo contra mis instintos para no depender de ningún sentimiento. No quiero querer ni que me quieran, porque eso podría matarme. Quiero que me sea indiferente. No soporto ni un sólo atisbo de humanidad en mí misma. Me destruye.

Ayudo desinteresadamente a aquellos que no saben quién soy. Eso no me importa. Pero no quiero ser parte de ningún tipo de vínculo sentimental con nadie. Todos fallan. Todas las torres se derrumban y caen y todas pesan lo suficientemente como para aplastarme hasta dejarme sin aire. Si las cosas fueran sinceras y supiera que son reales, entonces es muy probable que dejase este frío de lado.

No puedo desesperarme por tener sentimientos, pero así es. Muerdo mi piel para no arañarla hasta destruirla. Las cicatrices y las heridas por mantenerme al margen y sujetarme no son nada comparadas con las que podría tener si me dejase llevar.


Puede que definitivamente me haya acostumbrado tanto a ser insensible respecto a mí misma que ya no soporte sentir o latir por nadie. No quiero calidez. Todo me parece de plástico. Nada es eterno. No puedo empezar nada sintiendo que se apagará. Ni contigo ni con nadie. Porque yo no sé amar. Simplemente me he quedado helada y ahora ya no sé sobrevivir sin estarlo.


Es como si jamás hubiera retrocedido un sólo paso para librarme del acantilado. El abismo me observa con sus grandes ojos, juzgándome. Y yo aquí... que ni siquiera sé quién soy...

Siempre tan dispuesta a saltar al vacío.

lunes, 15 de abril de 2013

XIII. Looking through the glass.

Y después del desenfreno, el sudor y los besos, se tumbó a mi lado y me dijo:

"No te enamores de mí"





Era algo que ya me había dicho antes, mucho antes, la primera vez que nos cruzamos.

Me había congelado aún más desde entonces.

—Yo ya no sé hacer eso —le dije.

—Claro que sí.
—Pero no quiero —repliqué de manera cortante.

Entonces me dio la espalda en la cama y siguió hablándome, casi en susurros, como si de verdad me hubiera conocido siempre:


—Aún tienes mucho amor que dar, y eso es algo que no se cura sin más, ni saliendo, ni follando. Se choca con las paredes de tu corazón y te duele.


Juro que me dieron ganas de llorar, pero me las tragué con un orgullo presumible.


—Me hablas de ello porque es algo que has sentido, que incluso creo que sientes —le dije.

—O puede que simplemente te conozca bien —me contestó.
—No, yo creo que no. Creo que lo sientes. Realmente creo que estamos en el mismo punto.
—No.
—Entonces disfruta mientras puedas sentir.

Se hizo el silencio por unos minutos. Después se dio la vuelta y me abrazó.


—Eres tonta —me dijo.

—Probablemente sea más lista que tú —respondí.
—Yo también te quiero.


[...]


El silencio de falso sueño duró horas en las que mi estado de ánimo era un signo de interrogación, mientras trataba de retenerlo todo en mi mente.

Después se marchó y, como dice Sabina:


"Y la vida siguió. Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido".

lunes, 1 de abril de 2013

Ocho cruces.

La primera persona a la que amé, tenía una cicatriz de una puñalada en el abdomen.

Esto ha sido escrito mientras sonaba: Creed - Don't Stop Dancing. Dale a play para sentirlo mejor.

Por aquel entonces yo aún era sol. Pero ya estaba aprendiendo a sentir el dolor.
A veces le recuerdo. Me enseñó que el café se podía tomar solo, que era importante tener camaradas para los malos momentos y que a veces no importan los kilómetros, ni los horarios, cuando amas.
Era lo suficientemente valiente como para desafiar a un camarero en su propio bar, diciéndole que si conseguía hacer un barco con el humo de su pipa (como Gandalf) no tendríamos que pagar la cuenta.

Reía, reía fuerte. Hablaba fuerte. Me mintió mil veces. Fui hasta el borde por él, allí donde las puestas de sol se ven mejor cuando estás colocado. Al menos eso decía. Le brillaban los ojos como la miel cuando miraba hacia el mar en aquella terraza a cincuenta metros de su casa. Y lloré.
Supe que le perdería, y le perdí. A veces le recuerdo con nostalgia. Me quedé gran parte de él.


He estado con muchas personas hasta el día de hoy. Siempre singulares, siempre con grandes historias detrás. Necesito que me enseñen cosas que jamás haya visto. Me gustan los locos. Sólo los cuerdos se preguntan si lo están. Los locos lo saben de sobra.

Mi adrenalina me descubrió otros caminos que me llevaron a respirar otros aires. Lejos de aquí.
Supe lo que era andar descalza porque el más salvaje me enseñó lo que era no necesitar nada.
Volví a ser una niña cuando me perdí en las noches oscuras de la doble mirada de uno de ellos.
Me he sentido un objeto cometiendo grandes fallos, y me he sentido única aún siendo nada. Conducida de la mano de alguien a quien adoro escuchar durante horas y horas.
Hombro donde llorar y labios a los que besar cuando aquel que sólo flota cuando trasnocha lo necesita.
Me he sentido amada de manera incondicional, y me he perdido en algunos brazos cuando me derrumbaba. He jugado, han jugado conmigo y me ha gustado. Me han roto y me he perdido.

He amado con todas mis fuerzas, muchos años después de ese primer amor, con todo mi corazón e incluso con toda mi alma. Mis 21 gramos al completo, en su bolsillo. Y no es mi primer amor, pero sí sé que es el amor de mi vida. Le amé. Le amo. Hasta morirme. Hasta desangrarme. Hasta partirme los labios. Pero se fue. Ya no sé lo que es Octubre sin él, y no me atrae vivir otra primavera si no estará cogiéndome la mano en mi cumpleaños. No entiendo para qué sirve la lluvia si no es para mojar su pelo en la estación de metro o para que volvamos a saltar en los charcos. No recuerdo lo que es besar con ganas de llorar de amor, y sé que siempre que nos crucemos querré tocarle el pelo y ponerle un mechón detrás de la oreja.
Me conformo con respirarle. Volvería a tropezarme un millón de veces más. Sé que lo sabe.


Hoy estoy escribiendo de verdad, con todo mi espíritu, como no escribía hace mucho tiempo. Tengo que dejarlo salir. Me he aferrado a la comodidad del hielo durante meses y me he acostumbrado. Soy capaz de aplastar mis sentimientos e ilusiones de un día a otro. Ni siquiera sé cómo lo he aprendido. Sólo hay uno que no consigo hacer desaparecer. El que me da la vida y me la quita. 


...



Mi primer amor tenía y tiene una cicatriz de una puñalada en el abdomen. 
Supongo que me gustan las personas con historia. Podría escribir una canción al respecto.
A veces le recuerdo con nostalgia, pero ya no le amo. 

Por aquel entonces yo aún era sol, y mi madre me decía que tenía el pelo como el trigo.
Ya han pasado ocho años desde entonces.



Ahora estoy a punto de cumplir los veintiún años,
y tengo más de cuarenta cicatrices.

martes, 12 de marzo de 2013

Detenme.

Porque no sé si seguirte de nuevo me hará caer al vacío.

Pero en días en los que las calles están tan húmedas y el pelo se me alborota, lo único que me apetece es besarte. Besarte, echarme en tu hombro y llorarte lo muchísimo que te echo de menos. A todas horas y cada segundo en el que te saltas la restricción de mi cerebro de no pensar en ti.

Quiero olerte a café y poder pisar los mismos charcos que entonces. Poder mirar esa farola sin odiarla. No temblar al cruzar ese barrio en el bus. No quiero ver ese semáforo si tú no me esperas debajo.

Te dije que no se acabaría el latido por mucho que doliese. Yo lo veía venir. Y aquí estoy.
Entre la gente, mientras llueve sobre mi cabeza y observo sin paragüas tu silueta a lo lejos, sin saber si vas o vienes. Supongo que el 80% de mí ya ha perdido toda esperanza. ¿Y el resto aún no? No puedo escuchar tu voz. Sé que si te tengo delante sólo querré observarte con detalle para que sigas marcado en mí. Sea como sea. Y tengo miedo. Tengo miedo de que desaparezcas para siempre.

No sé si imaginas o sabes lo que es esto. Pero me enfría los huesos y no me deja respirar. Desde que te fuiste nada ha vuelto a ser lo mismo. Ni siquiera yo. Sobretodo yo.

Ahora sólo me quedan un puñado de cicatrices.




... No me dejes recuperar la cordura, y agárrame fuerte, aunque no quieras saber más de mí. Por favor, Octubre, no te vayas...

martes, 5 de marzo de 2013

Girl from the North Country.

Lo siento.



He caído en la espiral otra vez, o al menos eso dicen las malas lenguas.

No tengo miedo a nada más que a mí misma, porque yo soy mi propio monstruo. Sin necesidad de acecharme bajo la cama. Estoy aquí. A veces en calma, a veces en pie de guerra. Siempre dispuesta.
Nunca me enseñaron a rendirme, por eso a pesar de las heridas nunca tiré la toalla. He azotado mi vida con ella cada vez que me he descontrolado. Clamando venganza. Estoy aquí... Nunca me fui.

Tengo las botas gastadas de tanto andar, puedo sentir el asfalto quemando mis pies. No he dejado de sangrar, llevo kilómetros haciéndolo sin descanso. Tengo una herida infectada que no para de gritar, pero siempre le digo que calle, que se calme, que ya casi hemos llegado a nuestro destino. Ni siquiera yo sé exactamente dónde está lo que busco.Y a veces necesito pararme a descansar.

No sabéis lo difícil que se me está haciendo. Lo insoportable que es a veces tirar de mí misma. Lo que puede llegar a pesar un cuerpo humano cuando siente que no le quedan suficientes motivos para continuar caminando por sí mismo. Y siempre me grito, "¡Vamos! ¿Cómo vas a abandonar ahora? ¡Quedan tantas cosas por hacer!". A veces no sirve de nada, ¡de nada! Sólo sirve tener un orgullo capaz de aplastar mi propia cabeza gritando "¡Eres mejor de lo que imaginas, así que camina, joder!"
Y camino, camino, camino... Y me sangra la herida y me duelen los pies. Ahogándo lágrimas.

Quizás debería sentirlo. Supongo que debería sentir haber caído otra vez, haber vuelto a sangrar, haber vuelto a reafirmar que quería acabar con todo esto... Pero lo cierto es que no.

No lo siento una puta mierda.
¿Sabéis por qué?


Porque tengo heridas. Y cicatrices. Batallas y guerras. Pero sigo viva.
Aún me quedan fuerzas para sujetarme a mí misma. Aún tengo otro par de botas.
No importa si no lo entiende nadie más que yo, no importa si seguís pensando que es un simple cuento, palabrería poética para intentar tocaros un poco el pecho buscando el corazón. No importa.

Lo que importa es que hoy respiro. He aguantado una noche más.
Y cada día, cada noche, cada pesadilla...

Cada batalla contra mí, vencida... Es una nueva medalla.

Así que lo único que siento, es que no sea el momento para contaros esta historia.
Al menos, aún sigo por aquí, regalándoos estos acertijos.
Tengo que volver a mi camino, aún sin estar segura de si merecerá la pena...
Pero yo nací para pelear. Ya nací peleando.
Y siempre lo haré.


"La guerra está dentro de mi cabeza, -dijo ella- pero las heridas, están en mi piel"


domingo, 20 de enero de 2013

Just think about it.

Hace frío ahí fuera, llueve y el viento amenaza con tirar la ventana sobre mi cabeza.
La persiana no para de temblar, al contrario que yo.
Hace un rato que decidí desnudarme.



Siempre el mismo ritual, frío polar, ventanas abiertas, música y desnudez. Desde que me recuerdo. Los vellos de punta me recuerdan que soy vulnerable. Vulnerable a todo lo que no puedo ver, ni tocar, ni oler, ni sostener parado en el tiempo por mucho tiempo. Minutos que pasan como suspiros, horas que se vuelven a veces pesadas cuando no nos reflejamos en otros ojos distintos, otros que no sean los nuestros frente a un espejo. Quizás hace segundos que empecé a divagar y desvariar.

Todavía guardo tu navaja bajo mi almohada, por si vienen los monstruos. Pero ha pasado tanto tiempo que si vuelves no estaría segura de a qué presa la arrojaría con fuerza primero. Nunca debiste regalarme  armas que pudiera usar contra ti, porque siempre preferiré herirme de gravedad antes que herirte por accidente. No volarán cuchillos ni navajas sobre nuestras cabezas esta temporada. Me lo he prometido. No quiero pensar que no podamos cumplirlo. Sólo un poco más de silencio. Quédate callado...

Voy a hacer que desaparezca la camisa que me cubre. En dos segundos. 
No hables, no digas nada. El frío de Enero ha hecho que vuelva a estremecerme otra vez.
Nunca sentí la soledad tan honda como hoy. Mi conciencia gritando que ya no estás. No me inmuto.
Quiero seguir despeinada, porque tú me despeinabas antes a besos. Así que aleja ese peine de mí.
Necesito congelarme en aquel momento en el que me mirabas con los ojos llorosos, a sabiendas de que me dejarías marchar, pero teníamos el mismo miedo clavado en las costillas. Aún puedo sentirlo.
A veces... en la cama, el murmullo del viento me acaricia la oreja y creo que has venido a verme. Pero tú nunca estás. Nunca vuelves. No volverás, sé que no lo harás. Mi fe me ha dado el beso de Judas.

Esta noche, sólo esta noche, pediré a los monstruos de debajo de mi cama que salgan a jugar al póker. Desde que te fuiste las sábanas son como océanos infinitos en los que tú ya no navegas. Ya no te enredas en mi pelo creyéndote envuelto en las olas que te mecían hasta dormirte. 
Podemos jugar a los dados.
Te dejaré ganar.
Sólo si vuelves.

Hazme una señal. Ahora que ya no creo en nada. Te dejaré hacerme sangrar. Sólo si vuelves.

Nada de lo que veo es real.Todo está bajo mi piel y entre los mechones de mi pelo que hace tiempo que no trenzo. Guardados como tesoros, los susurros que mi oído nunca quiso dejar escapar. Tuyos.
Voy a arrojar a la tormenta la poca cordura que me queda esta noche. No reconozco a la misma que te cogía la mano dentro de mí. Es como rasgarse el escudo, pero por hoy, puede pasar.


Levanta la vista. Sigo sentada en aquella mesa junto a la ventana, mientras el mundo se vuelve un charco ahí fuera. Aquí dentro. En mí. Para ti, que me conoces y puedes ver el gris, la ceniza del cigarrillo, las cicatrices húmedas, los pies descalzos y el vello de punta. Todo lo que fui.
Tú, que besaste mis heridas abiertas y las viste convertirse en cicatrices. Tú, que me mantuviste en equilibrio sujetándome con pinzas sobre una cuerda fatal. Sobre el abismo. Siempre con vértigo...
Dulce y amargo vértigo. Preferible al vacío que siento hoy. Infinito.



Mariposas rebeldes acampan en mi estómago, luchando por salir.
Haciendo un agujero para poder llegar hasta ti y decirte que nunca, nunca te fuiste...


Porque yo nunca te dejé marchar.

domingo, 6 de enero de 2013

Just Lose It.

"But I do know one thing though, bitches, they come they go
Saturday through Sunday, Monday, Monday through Sunday yo'
Maybe i'll love you one day, maybe we'll someday grow 
Till then just sit your drunk ass on that fuckin' runway hoe..."

Una más, una menos.
Así es como yo funciono ahora.

He creado un monstruo, porque nadie quiere ver a Zoe ahora. Todos quieren ver a Karma. Así que eso es lo que voy a daros. Uno por uno.


Si desde el principio tienes en tu mente la idea de que eres otra más, nada sale mal.
Al final se irá, todos se van, no es nada especial, sólo una noche entre tantas.
Y no te extrañes si no vuelves a saber nada de la persona en cuestión.
A veces yo no quiero que me reencuentren, por eso me voy.
Tampoco me cuesta tanto después de todo lo pasado. Me he vuelto mucho más fría.
Y no me importa. Es mejor desde el principio.
Se me da bien poner las cartas sobre la mesa, llevar las riendas, hacerlo a mi manera.
Mi terreno. Mi tablero de ajedrez. Mi forma de jugar.
No me reconozco. Pero no me siento mal.

"Yo no tengo sentimientos".
Esta semana lo he dicho unas tres veces. Tenía que decirlo en ciertos momentos.
Me gusta parar en seco cuando algo no me convence. Antes me daba miedo y ahora no estoy segura de si es pánico o rechazo. En todo caso, no voy a dar mi brazo a torcer. Me han reseteado y he vuelto a ser un animal. Y ahora dime si no sabes nada de esto. Cada vez que me preguntan quién soy ahora sólo puedo afirmar que me jodieron hasta decir basta. Y no voy a pasar por lo mismo.
No he cambiado mis hábitos, ni mis aficiones. No voy a empezar a tener amiguitas para alejarme de los tíos. No es mi estilo. Así que aquí sigo. Rodeada de los mismos de siempre. Adivina. 
No encuentro eso que tú llamas amor por ninguna parte, excepto en las cosas que creo y saco de mi mente. Es lo único por lo que me brillan los ojos. Nada más. No hay nadie más. Está vacío.

Quizás es verdad eso que dicen de que ya no soy la misma persona, de que soy una piedra y no me reconocen. Puede que sea cierto que esto me ha hecho cambiar de tal manera que he perdido la sensibilidad por todo lo que no me incluya. Egoísmo. Del bueno. ¿Recuerdas el 2008?. Puedo preguntarle a cualquiera que me conociera. Porque por aquellos años me habían jodido de tal manera que conocí el odio, lo miré a la cara, le escupí, y no volví a querer tener a nadie conmigo hasta casi año y medio después... y me costó mucho confiar. Aún así necesite volar. Ahora me lo tomo todo de una manera completamente superficial... Excepto mi interior. Seguid girando. No voy a correr.

¿Quieres verme?. Muy bien, tendré que pensarlo.
Quizás me veas hoy. Quizás esta noche.
Quizás nunca más.



Y puede que ni siquiera me importe.
De todas formas, no voy a ir a buscarte.





Esta noche no voy a decirte que te quiero, porque mañana ni siquiera te acordarás de mí.

miércoles, 2 de enero de 2013

REBORN.

Se acabó.



No pienso dar ni un solo paso atrás.
Ya me has demostrado todo el tiempo que he tirado a la basura pensando en ti.
Dudo mucho que todos estos meses hayas merecido algo de mí.
Debí de alejarme hace mucho, debí alargar mi silencio, debí olvidarte.

Tenías dos caminos.
O quererme con todas tus fuerzas quitándote las cadenas, o abandonarme y dejarme morir.
Elegiste lo segundo. No fui suficiente. Dijiste "sobresaliente", pero quizás sobresaliente no era lo mejor para ti. Llegué a estar confusa. Llegué a creerme loca escuchando tus palabras. Llegué a pensar que todo era culpa mía, que nada de lo que hacía bastaba para hacerte feliz. Me quedé sin nada, me quedé vacía, y te lo llevaste todo. Yo seguía sonriendo, porque todo mi ser era tuyo. Y esperé nueve meses, junto a tus lágrimas, tus enfados, tus reproches y tu inseguridad.
Nunca supe si me quisiste de verdad, aunque lo dijiste muchas veces. Ni siquiera ahora sé la verdad.
Pero ya no me importa.

Me enseñaste a quererme. Ahora sé lo que valgo.
Disfruta de tu vacío. Aún te queda mucho por recorrer, y de mí sólo te quedará eco.
Espero que algún día encuentres el coraje para contarle a ella sobre tus dudas nocturnas, en las que dices que aún existo, y que es difícil. Luego lo borrarás, como todas tus palabras, como siempre.
Aún te queda camino. Yo seguiré andando el mío, pero ya no soy tuya. Ya no.

Creí que eras diferente. En mi corazón, por suerte o por desgracia, siempre lo serás.
Sin embargo... y aunque me cueste...



All in all you're just another brick in the wall.






Goodbye.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Descongelando[me]

¿Alguna vez habéis conocido a una Chica Hielo?
 Son estas chicas frías, serias, que parece que en cualquier momento te van a decir “¿es que acaso te vas a atrever a hablarme?” […]
Supongo que nunca habéis intentado beber de un vaso roto. Nadie es tan imbécil, pues los vasos rotos cortan. Las Chicas Hielo son como los vasos rotos. Todas están rotas por dentro. No se dejan usar, asegurando así que jamás les harán daño. Lo triste de las Chicas Hielo es que en su afán por crear su armadura jamás podrán recibir el calor de un beso o de un abrazo.
Las Chicas Hielo no se permiten sufrir. 
Tampoco se permiten ser amadas. 

A.Sampedro.


'Ya ves, ni que hubiera recuperado la cordura.'
Me he tirado por un precipicio en busca del antídoto, otra vez.
Estoy recuperando un poco de mi sensibilidad, pero creedme, aún me protejo de mí misma.
El miedo me muerde desde dentro con un apetito voraz.

Cuéntame cosas al oído, horas y horas.
Necesito distracción de mi propia mente, de mis problemas, de lo que sea que patina en mi cerebro y no me deja latir con normalidad. Por favor, devuélveme a la vida como quien reanima a un hombre en sus últimos segundos... Que no quiero volver a abrazar a la muerte otra vez. Es tan fría...

Siento que he perdido cosas por el camino. Pero también siento que he ganado otras que no mencionaré en voz alta. A veces me pregunto si me echará de menos. A veces me viene a visitar el recuerdo y ni siquiera sé cómo escaparme de él. Me pregunto si dirá la verdad cuando susurra al aire que no es capaz de olvidarme. Si sólo es nostalgia. En todo caso, ya no me atormenta como antes.

He conseguido mirar mi reflejo otra vez, a eso de las siete de la mañana. Espejos inesperados.
Siento hablar en metáfora, pero ya no sé expresarme de otro modo. Es parte de mí.
Necesito solucionar cierto asunto. Pero no es cosa mía. Y si se soluciona (rezo por ello), prometo volver a crear y a recrearme. Como antes. Sé que puedo. Sólo necesito solucionar esto.
Tengo mil motivos para seguir...

Es todo demasiado extraño.
Puedo cruzar ese túnel.
Pero no voy a pedirte que te quedes.

lunes, 15 de octubre de 2012

Entrada 650. Brújula.



 Eluveitie-Anagantios



Era y es cuestión de tiempo.
Todos sabemos que las heridas que siguen abiertas, sangran.
Tengo la suerte y la valentía en mi mano como para saber cosérmelas bien.

Si miro más allá de lo que hay delante de mis ojos, alcanzo a entrar en mi propia mente.
Un prado verde. Un día de lluvia. Música. Quizás nieve. 
A veces mi cabeza me deja sola en medio de parajes que nunca he llegado a conocer.
Cuando noto un latido, tengo compañía. No os diré su nombre aún, no es necesario.
Llevaba demasiados años perdido entre pensamientos. Creí que jamás llegaría. Ha venido solo. Quiere quedarse. Ya no recordaba lo que era compartir un mismo sentimiento con otro ser. No tan equilibrado.

Soy una balanza dentro de mi propio cuerpo.
Nunca demasiado. Nunca insuficiente. Lo justo, lo necesario para no estrellarme.
La historia que escribió para mí, terminó cambiando hasta mi forma de latir. La esencia necesita volver a ser intocable. No sabe nada de esto. Nada ha vuelto a ser como antes. Quiero resurgir de mis cenizas. Siempre he tenido alas, aunque a veces no supiera de ellas. Me perdí, me rompí en mil pedazos. Ahora estoy congelada. El invierno vino a verme antes que a todos los demás.

No es culpa mía si entró por la ventana. No me avisó, pero me acompaña hasta el día de hoy. Luego llegó el lobo, lamió mis lágrimas y prometió quedarse hasta que el hielo desapareciera. No le importó lo rota que estuviera, porque quería quedarse. Me miró a los ojos. Los suyos, fríos como la escarcha, me tocaron el corazón. Decidí que le quería a mi lado, a pesar del miedo y otros factores. Susurró diciendo "somos intemporales, tendrás que compartirme con la Luna". Acepté sus condiciones a sabiendas de que pasara lo que pasara, guardaría mis espaldas.

No he encontrado el camino. A veces creo que me he encontrado a mí misma entre toda la niebla. No sé si es una ilusión. Debo mirar más allá de lo tangible. Puedo reconocerme entre tantas sombras, pero no me veo con claridad. Las cosas han cambiado. Nosotros hemos cambiado. Mis cicatrices siguen presentes, recordándome cada paso y cada golpe. Levanto la cabeza con orgullo. Me digo a mí misma y reafirmo que no me arrepiento. No hay etapas existentes. No hay ni pasado ni presente, y no quiero pensar en el futuro.

Necesito volver a sentir. Hundir la cabeza en el agua de este río, aguantar la respiración. Volver a la superficie y respirar, al borde del precipicio que conozco desde hace ya tantos años.

A veces morir, parece ser menos doloroso que esto.
Los cuervos han vuelto a mi ventana y el frío se ha metido dentro de mí.
Llevo tatuada mi propia brújula, así que por favor...

Esta vez, no necesito que vengas a salvarme.


 [...]
 


 Llevo 3 meses sin escribir absolutamente nada. Ni aquí, ni en ningún sitio.
 Simplemente, me alegro de poder volver a hacerlo. Estoy saliendo de la coraza.