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lunes, 19 de marzo de 2012

Una carta para todos.

Me llamo Ana Zoe, tengo 19 años (casi 20 en primavera) y no sé muy bien qué me pasa, aunque sé que estoy enferma.

Esto es una carta que necesito escribir. Cosas que necesito deciros a las personas más importantes. No sé cuantos de vosotros me leeréis finalmente, pero espero que lo hagáis.

Esto se lee escuchando:



-Papá, no sé si habrás encontrado este blog, aunque sé de sobras que intentas espiarme por todos los medios. Vi aquellas fotos en tu disco duro por error cuando intentabas enseñarme fotos de cuando era pequeña. Cambié la url de este sitio para que no me leyeras más, pero no sé si he conseguido que dejes de intentar comprenderme leyéndome en lugar de hablar conmigo. Siento no cogerte el teléfono. Siento no contestarte a los sms, pero en estos momentos de mi vida no estoy preparada para que me digan lo inútil que soy por no tener fuerzas para llevar mi vida. Todos flaqueamos. Algún día te explicaré porqué siento todas estas cosas, en ese día en el que tu tengas el valor de escucharme sin juzgarme y sin interrumpirme. En ese momento en el que pueda decirte que estoy mal y pueda llorar delante de ti sin que me mires como si fuera la persona más débil del mundo. No soy tu. Nunca seré tu. Nunca seré lo que tu quieras. Seré yo. Lo que he sido siempre. Esto es lo que soy. Quiéreme así porque esto es lo que la vida ha hecho de mi. No cambiaré por nadie si es así como soy feliz. Me ha costado aprenderlo. Me ha costado asumirlo. Es un todo o nada. Yo te acepto como eres, aunque no me comprendas ni me escuches. Aunque no me entiendas. Pero te prometo que en el momento en el que me recupere hablaremos. O al menos, intentaré darte alguna explicación. Es mi momento. 

-Mamá, simplemente gracias. Sé que no son tus mejores tiempos. Sé que incluso te cuesta moverte, hacer una vida normal. Sé que tienes dolores horribles. Sé que te es muy difícil. Pero también me he dado cuenta de cuanto me quieres. Quizá no hayamos hablado lo suficiente. Quizá yo no sepa abrirme a los demás. Quizá me de vergüenza flaquear cuando lo que he intentado siempre ha sido ser fuerte delante de ti. Lo conseguí, hasta que no pude más, pero tengo que agradecer que lo comprendas. Que a pesar de todo, de mis horas llorando en tus brazos y de mis constantes agonías tu me hayas levantado por las mañanas, me hayas vestido de colores, limpiado el cuarto y haberme obligado a comer. Sin ti no. Desde luego que no. Sin ti, sin la llamada de socorro que tan bien encajaste, no podría haber decidido pedir ayuda. Gracias. Por todo, desde el principio.

-Mario, lo siento. He intentado toda mi vida protegerte. Lo sabes. Te quiero más que a nadie en esta familia extraña que tenemos. Sabes que eres más que mi hermano pequeño. Eres mi debilidad. No podría sentirme más orgullosa de tenerte de lo que me siento. Puedo presumir de tener a mi lado a ya todo un hombre que merece la pena como ninguno. Ya has crecido. Ni siquiera me he dado cuenta y ya eres más alto que yo. Se alejaron los años en los que jugábamos en la calle con cajas de cartón simulando naves espaciales mientras sonaba Bob Dylan en el ford gris de papá. Yo no lo olvido. No puedo hacerlo. Te miro y ahí estás, al final del pasillo. Me despierto en las mañanas de sábado y estás tocando la guitarra. Cuando sabes que estoy mal siempre te sientas en mi cama y tocas para que yo te cante. Siempre que vas a comprar me traes algo que me gusta. Estás ahí. Siento que me hayas visto flaquear. Se supone que yo no flaqueo, que yo soy la que te sostiene si flaqueas. Siento que me hayas visto llorar de cansancio, siento que me hayas oído decir que no podía seguir más en este camino. Siento que me hayas visto al borde. Siento que hayas sido el único que haya visto la historia de mi vida desde un segundo plano, pero con los mismos ojos con los que yo la vi. Gracias por mantenerte a flote. Gracias por demostrar que tu también podías sostenerme. Estoy orgullosa de lo que el tiempo y el esfuerzo han hecho de ti. No cambies nunca enano.

-Abuela, ¿qué decirte? Eres impresionante. Mi madre. Una madre de verdad, de esas que cuentan cuentos, te obligan a comerte todo el plato y te regañan si la lías. Yo a tu edad quiero ser como tu. Aunque sé que es muy difícil porque tu eres perfecta. Te quiero. Adoro que siempre me escuches, aunque sean tonterías. Adoro cuando te emociono y camuflas tan bien las lágrimas que no me doy ni cuenta hasta que te las secas. Adoro que intentes hincharme a comer y siempre intentes que vuelva a ser rubia. Adoro que cuides mi cuarto, en el que he dormido siempre cuando vivía contigo. Adoro que sigas lavando y cosiendo mi muñeca de trapo. Adoro que siempre huelas tan bien y sonrías. Adoro tus ansias de seguir aprendiendo, tus anécdotas. Te adoro. Es así. Eres perfecta. Ojalá seas eterna. Para mi lo serás siempre.

-Tata, es decir o escribir tu nombre y reír. Dos veces contadas te he visto llorar en mi vida y una fue por mi. Gracias por tu paciencia. Gracias por los regalos inesperados, por las llamadas de preocupación, por los mil detalles. Por tratarnos como a hijos más que como sobrinos. Por ser tu, por ser como eres, por ese espíritu de niña que espero que nunca pierdas. Eres maravillosa y cualquiera que te conozca o esté a tu lado sabrá lo que vales y cuanto merece la pena tenerte. Valoro de ti cada esfuerzo, cada sacrificio que haces por seguir adelante a pesar de las adversidades. Eres pequeña pero grande, tan grande que ni te das cuenta. Te quiero.

-Prima, hermana, te quiero. Has vivido conmigo cada batalla que he librado en primera persona. Conoces mi historia como nadie, porque estuviste ahí. Comprendes cada lágrima y siempre tienes un plan para sacarme de la realidad o las tristezas. Eres esa hermana que siempre quise y gracias a ti nunca me faltó. Estoy aquí, he estado en los peores momentos. Aquí seguiré. Sé que no lo dudas.

-Rocío...las palabras se me quedan muy cortas. Hermana. Amiga. Antítesis. Esa persona que me vio llorar de pena y me regaló su oso de peluche de la infancia. Esa persona que me salvó y me alejó para llevarme al mar. Que me incluyó en su mundo, me presentó a sus amigos y se convirtió en mi familia. Esa persona que me acogió en fin de año. Esa persona que siempre me llama cuando sabe que lo necesito y cuando no. Esa persona que comparte cada regalo que le hacen conmigo, que me lleva a pasear, que me regala ropa, que me ha hecho los mejores regalos de mi vida. Esa persona que jamás me ha mentido, que ha confiado en mi y me ha apartado de lo malo mil veces... Que crea conmigo, que me inspira, que comparte sueños. Esa persona que llora cuando piensa en nuestra vejez aún juntas en la que creemos fervientemente... Te quiero. Más que eso. Mato por ti. Muero por ti. Me salvaste la vida. Sigues ahí. Cinco años se me hacen cortos cuando los he vivido contigo... Eres indescriptible.

-Karlos, simplemente gracias. Por estar ahí sin tener que estarlo. Por mantenerte a mi lado después de tres años y un supuesto fin. Por ser el amigo perpetuo que te escucha aunque le duela el alma, el que te salva cuando estás perdido, el que siempre te hace favores, el que te sonríe incluso cuando está mal y te dice que todo irá bien. El que es sincero, el que admite sus errores, el que no te abandona... Son demasiadas cosas que sabes que pienso y que mil veces te he escrito. Esto no tiene un fin.

-Yeray, esto se me hace difícil. Sabemos que han pasado mil cosas, pero estás ahí. No sé ni como. Sé que soy difícil, que has intentado ayudarme millones de veces, que te has sentido frustrado por no poder sacarme del hoyo y que aún así has seguido luchando. Entiendo cada uno de tus cansancios y sé leer como te sientes solo con mirarte a los ojos. Decirte que te agradezco todo lo que has hecho y haces es decir poquísimo. Gracias por mantenerte en pie cuando yo ni siquiera sabía hacerlo. Sabes que te quiero. Sabes que me importas. Sabes que me tienes aquí.

-Alfredo, gracias. Por las promesas, por permanecer ahí a pesar de todo lo ocurrido. Tres años se dicen muy pronto. Gracias por ser como de mi familia y por darme ánimos y motivación. Gracias por las canciones a dúo, por las esperanzas y por los sueños compartidos y por compartir. Gracias por tener los cojones que a mi me han faltado para levantarte tu y levantarme a mi. Gracias por ser como eres. Y si nos escuece...escuchamos Free Bird.

-María Protozoo, gracias por tu infinita paciencia. Por tu adorabilidad. Por tus rebotes (incluso, ¿eh? :D) que sabes que te quiero por lo que eres y como eres y me importas muchísimo pase lo que pase. Que sé que estás ahí y que tienes que encontrar tu propio camino, pero siempre tendrás mi manita pase lo que pase por si quieres que te ayude a buscarlo. I'm here.

-Bianca, mi pequeña chica de rojo. Somos morado si te unes a mi azul. Me descubriste un mundo nuevo que me abrió la mente y me hizo ver que yo también podía conseguirlo. Me llevaste a tu hogar, me diste cobijo y aguantaste cada tontería. Te echo de menos a diario. Tengo todos tus regalos y cartas guardados como tesoros. Esto empezó hace años y aún continúa nuestra historia. Queda para largo. Volveremos a encontrarnos. Sabes que eres mi niña y que estaré aquí pase lo que pase.

-Salo y Estela, la piña indestructible que todos los días cuidan de mi para verme sonreír. ¿Qué decir? Nos quedan muchas noches de desenfreno juntas, pequeñas, para reír y llorar si es necesario. Mucho arte que crear, muchos secretos que contar. Somos indestructibles. Sigamos así. Podemos. Sabemos que podemos. Os quiero, lo sabéis de sobra. Sois pura adrenalina.

- Victoria Karr, señorita gallega, gracias por todas tus cartas, tus ánimos constantes, tus preocupaciones y por quererme en la distancia, escucharme y aconsejarme a cada minuto. Gracias por toda la atención y por todo el empeño... De veras princesa de verde, no podría sentirme más orgullosa de tenerte.

-Paula y Ameba, esas amigas omnipresentes. Gracias por estar ahí al pie del cañón a pesar del tiempo que ha pasado, a pesar de que no me haya dejado ni ver y haya tenido miedo de mi sombra. Gracias por confiar, por las cervezas, los abrazos, las miles de bromas y de sonrisas. Las canciones de borrachera y las fotos estúpidas... Sabéis que sois especiales, ¿verdad? Es lo que cuenta. Os adoro a muerte.

-Koki... cualquier cosa que diga aquí de ti se me va a quedar corto cuando sabes perfectamente que llenaría folios y folios hablando de cada detalle que compartimos. Mágico. Único. Mi luciérnaga. Iluminando cada estancia que pisas desde el minuto uno. Siempre con una sonrisa guardada y una caricia en la mejilla para hacerme levantar la cabeza y dejar de mirar al suelo para mirar al frente y seguir adelante. Me enseñaste a mirar hacia atrás sólo para ver cómo había mejorado. Me importas tantísimo... Me has enseñado tanto... Y lo que sé que me queda por aprender de ti. Te admiro por quien eres, por quien me haces ser. Admiro el valor que tienes para seguir adelante. Sé que me sentiré aún más orgullosa de ti con el paso del tiempo, porque puedo poner la mano en el fuego de lo mucho que mereces la pena. Adoro que valores cada tontería, cada gesto que te regalo. Adoro que me valores como persona, que seas capaz de decirme que estarías ahí siempre a pesar de las adversidades. Adoro que me protejas, que me cuides y adoro sentirme pequeña y tranquila con alguien por una vez en la vida. Sin la necesidad de estar en guardia. Adoro la historia al completo, desde el principio. Me siento orgullosa de la primera llamada, del primer café y hasta del farolazo. Del día de lluvia y sol intermitente. Guardo cada pequeño recuerdo de nuestros días, metro, cafeterías, parques... lo que nos queda. Mi trocito de puzzle. Sigamos encajando sin etiquetas y a contra corriente. Sigamos existiendo. Te quiero, a morir.


Escribir esto me ha costado muchísimo. Ni os lo imagináis. Pero aquí está. Y es lo más sincero que podría deciros...


GRACIAS A TODOS, SIN EXCEPCIÓN, POR SER LO QUE SOIS Y QUIENES SOIS, POR HACERME SER LA PERSONA QUE SOY HOY EN DÍA. OS QUIERO.




Zoe.


7 comentarios:

Victoria Karr dijo...
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Paula Testudinidae dijo...

Zoe es bonita. Zoe es pequeña. Zoe es de colores. En Zoe predomina el azul. El horario de autobuses de Zoe es una soberana mierda. El horario dictatopaternal de Pargh también. Zoe y Pargh se ven poco. Zoe y Pargh hablan poco.


Pero Pargh quiere a Zoe y siempre estará ahí cuando Zoe lo necesite.


Gracias por esto preciosa :)

La Petite Poupée dijo...

Y estoy segura que esto lo necesitabas y ahora te sientes mejor, mucho mejor.

Te mando un abrazo que (espero) llegue entero y no a pedacitos, y espero que pronto estés mejor.

Besazos, sirenita azul^^

Txu dijo...

ains! xikitina, bizcochito, principessa de cristal y mas apodos moñas k he llegao a decirte, aki estamos para apoyarte siempre y sakarte esa ZOEnrisa tan bonita k tienes =) remember...Always Smile!

Victoria Karr dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Victoria Karr dijo...

Aquí tienes... una de mis películas favoritas.

http://www.youtube.com/watch?v=8GbNOpBVW3M

Te quiero bolita de arroz. (he borrado dos comentarios para que no se te sature esto).

amierbixxx dijo...

nena