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jueves, 3 de febrero de 2011

Come out

No haré ningún llamamiento para conseguir abrazos, porque nunca los he pedido.
A veces no sé siquiera si los necesito o los quiero. Dicen que curan el malestar.
Dicen que calman las lágrimas. Dicen que alivian el dolor. A mí la verdad esque no me alivia nada.
Si estoy tranquila es por todas esas cajas de pastillas que hay en mi cómoda. Todas de colores.
Como falsos peces que flotan (porque no saben nadar) en mi estómago.
Esas sustancias que me calman, que me anestesian, que impiden que te grite o que te golpee.
Las que hacen que me mantenga lo suficientemente dormida como para no recordarte.
No pretendo ser fría, simplemente no tengo ganas de que me abracen porque no quiero romper a llorar.

Lo cierto es que yo nunca he sido una mala persona, aunque a veces me lo plantee.
Por eso no me replanteo cambiar.
Conozco a demasiados que necesitan un médico, un psicólogo o incluso un amigo...
Así está la vida. La mayoría locos, o solos...
O si jugamos con ambas cosas...Solos porque están locos...
O locos por su soledad.

Quizás, quién sabe, esto sea un cambio más.
O quizás yo ya he cruzado la línea de la cordura.

1 comentario:

Complejo de Úrsula dijo...

Me he sentido idenficada, de alguna manera no sé explicarlo. Aunque no sé que te pasa hacer hacer esta entrada tan tristezuela.

Te quiero vida.